BIENESTAR ANIMAL

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Desde la atalaya de mi soledad, hoy pienso en ti, intrépido votante. No era suficiente con evitar los contagios, luchar por mantener el trabajo y la cordura, que además nos ponen deberes. 

En medio de esta lucha por sobrevivir a una pandemia mundial tenemos que escuchar sus discursos, leer programas y discernir cuál de todos los gobiernos posibles para la comunidad de Madrid es más adecuado. Y además votamos bajo presión mediática, en día laborable ¿es justo o no es justo protestar por este trato inhumano, interesado, que menosprecia (o pretende aprovecharse de ello) el desgaste que sufrimos todas las personas que vivimos en esta comunidad (sin olvidar al resto de los habitantes del planeta)?

¿No tenemos bastante con saludar al vecino a dos metros de distancia, con mascarilla, teniendo que preguntar si ya le han vacunado, qué tal está su madre en la residencia, si ha salido del ERTE o si puede reunirse con su familia? que ahora, además, comentaremos si vamos a votar lo malo, lo menos malo, lo complicado o lo deleznable.

Me interesan los entresijos de la política: las alianzas, la distribución del dinero público, el reparto de cargos y hasta las mezquinas habladurías de sus señorías y no le quito importancia a las dificultades que puedan encontrar los gobernantes para funcionar, pero ¿no hubiera sido más noble por su parte dejar atrás intereses de partido y de malas prácticas e imbuidos de ese espíritu de servicio publico que se les supone (como el valor a los soldados) luchar por los empleos perdidos, ayudas no distribuidas, atención sanitaria plena, planificación de los procesos de vacunación, mantenimiento de las ratios en escuelas e institutos, la protección del clima, las políticas migratorias, la cultura o el desarrollo de los proyectos en marcha (que digo yo que alguno habrá)? y no gastar el dinero público en convocar unas elecciones que les permitan a algunos mirarse el ombligo con más  facilidad. Maquiavelo (Florencia 1469) al que algunos consideran el fundador del pensamiento político moderno, nos dice: “pero ¿qué medios hay de conocer a los ministros? (léase políticos en general) He aquí uno infalible que consiste en observar si se ocupan mas en sus intereses propios que los del estado. Un ministro debe dedicarse enteramente a los negocios públicos y no entretener jamás al príncipe con sus asuntos particulares”. 

Sin más comentarios por mi parte, te ruego paciente ciudadano votante qué vayas a votar.

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