Despedida de Luis Felipe Remedios

Por Laura Corcuera

No dijiste ninguna palabra. Tú hablabas con la música y la mirada. Luis Felipe Gutiérrez Remedios. Luis Felipe Remedios. Felipe. El 9 de diciembre de 2020, en medio de la pandemia y antes de la llegada del solsticio de invierno, te fuiste. 

Te conocí en febrero de 2011, cuando llegué a vivir a Braojos de la Sierra. Vivías solo, con tu gatini, tu guitarra, tus cigarros y tus músicas. Pasamos mucho tiempo juntos, hablando del mundo, del arte de vivir, de cualquier cosa.

Entonces, eras el vocalista y guitarrista de la banda de rock serrano Praims, que se había formado en el calor cultural de la Asociación Las Primas, en Buitrago del Lozoya. A través de ti conocí a Jose (bajista) y a Vicente (batería), luego al percusionista y batería Ariel. Vuestras canciones resonaban desde las paredes de la sierra de la Cabrera hasta la cascada de Somosierra.

“En este país si cantas en inglés parece que tienes que dar explicaciones”, dijiste en una entrevista que os hicieron en 2012: “Es como un pintor que pinta la estatua de la libertad, aunque sea de Cuenca o de Cáceres”, decías.

Hace 44 años tú nacías en Cáceres y allí creciste. Estudiarías Psicología en Salamanca y luego te vendrías para Madrid, para la sierra norte. Tú mismo te describiste así: “no soporto las grandes ciudades y necesito contacto directo con la naturaleza, la cual me proporciona la paz necesaria para lograr la inspiración musical. Llegué a la música porque nací con y para ella. Soy autodidacta. Nunca estudié música, pero he ido aprendiendo con esfuerzo y entrega, con horas y horas de ensayos, con observar y escuchar a los grandes. La guitarra es mi instrumento fetiche, siendo la guitarra española mi gran aliada”.

Sobre tu nombre artístico, Luis Remedios, escribiste esto: “Empleo el apellido materno, no solo por la fuerza que tiene, sino porque mi madre ha sido mi apoyo durante mi carrera profesional, la persona que me animó a continuar con la música y me dio fuerzas en los momentos más bajos. Me trasmitió el amor por el arte y la música desde la infancia. Al igual que Paco de Lucia”.

Y aquí recuerdo tu esencia felipiana, hablando con un cigarro en la boca y una cerveza en la mano, mirando la montaña: “Guitarristas hay muchos y no siempre bien valorados, pero en mi caso (y no quiero pecar de soberbio) soy excepcional. Logro tocar una canción con sólo escuchar los primeros compases, y domino no solo la guitarra clásica, también la eléctrica o la acústica, me atrevo con el bajo y soy un loco del “bouzoki”, que es un instrumento de cuerda pulsada de origen griego y con gran tradición también en el folk irlandés”. Por pedante que sonara, aquello era verdad.

Con la banda Praims tocásteis desde el balcón de la biblioteca de Braojos, con la batería en la puerta de la Casa de la Cultura, en el primer Braojos Escena Abierta (BEA), año 2011 y ayudaste mucho en la segunda y tercera edición del BEA.

Nos ayudaste también en Braojos con el proyecto de investigación y performance Ayer es hoy o El Día que murió la Thatcher. Tú nos facilitaste los primeros instrumentos, una batería, una guitarra eléctrica y un bajo. Y fuiste nuestro director musical. La Vitoriana en el bajo, la María en la bateria, la maña en la guitarra y yo en el micro. Hacíamos un punk rural que la maña mejoraba con su entonación y bases de jota. Cómo nos reíamos en los ensayos en Braojos y en Hastebol. Un día esos vídeos formarán parte de un homenaje presencial que te haremos, Felipe.

Después dejaste Braojos y te fuiste a vivir a Walden, en la presa de la Retuerta, con Jose y con Iago. Ahí hicimos encuentros inolvidables, dimos nombre a las calas del pantano, ayudamos a Iago en la construcción de tu templo del sol, y empezamos a grabar algunas canciones y poesías sonoras, con tu increible capacidad para coordinarnos musicalmente. Ahí estaba también el actor Joan Llaneras, compartiendo su poesía. Y tú componías y tocabas sin parar. También hacías bandas sonoras para cine y documentales. Casi todos los docus de tu amigo el director extremeño Julián Franco Lorenzana tienen tu música.

Entre 2013 y 2014 fuiste un acompañante permanente de La Selecta, el café-laboratorio de las artes y las ciencias en Buitrago del Lozoya. Llegaron los problemas y tú estuviste allí para ayudarnos. 

2015. Una tarde en Mi menor”. Y volviste a mudarte, esta vez sólo con Iago, que ya alternaba la Sierra con Roma y se había convertido en actor famoso. Walden 2, a los pies de Canencia, sería tu último refugio en la Sierra Norte de Madrid. Compusiste “Lo que me gusta de ti”. Allí llegamos a grabar un disco loco por empeño y esfuerzo de Iago. Joan nos había dejado en 2018. Fue un palo y yo me cabreé mucho con vosotros dos porque no me habíais dicho nada. Tú estabas a tope con tu grupo de música medieval. En 2019 te iba muy bien. Currabas en mercados medievales por toda la península y llegabas a casa tan reventado como feliz, experimentando con la música medieval. Eran tiempos de aparente quietud, pero todo estaba mundando más rápido de lo que creíamos. Y en 2020 llegó la pandemia. Y todas nuestras vidas se desajustaron. No hubo forma de localizarte antes de coger aquel vuelo.

Luis Felipe Remedios, enfant terrible de la guitarra y de la vida. Te has ido, cabronazo, sin decirnos nada. Así lo elegiste tú. Y es necesario respetar tu decisión. Muchas personas te vamos a echar mucho de menos. Estemos donde estemos, Felipe. Siempre estarás en las montañas, los ríos, las cascadas y los pantanos de la Sierra Norte de Madrid. Y en el corazón de muchas personas. Espero que tu familia en Extremadura sienta de alguna manera que en la Sierra Norte de Madrid también te queremos, Felipe.

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