¿PARA CUÁNDO EL PACTO EDUCATIVO?

Rosa Ortega Serrano
Ana entra en casa bastante indignada y convoca a su familia. El objetivo de la reunión será la elaboración de una ley de educación.
Ana tiene cuatro hijos: una en tercero de Educación Infantil, otro en cuarto de Primaria, la adolescente en segundo de la ESO y el mayor, que va para astronauta y cursa segundo de Bachillerato.
Convoca al padre de sus hijos y le da el papel de escriba. Por supuesto que Ana está harta de que tanto diputado interesado dedique horas de trabajo costeado por todos para volver a redactar un preámbulo lleno de intenciones más o menos intencionadas, establezca los principios y fines de la educación que mejor le convengan, determine la parte común de la ley y la que las autonomías puedan decidir, ordene las distintas enseñanzas y organice la formación del profesorado, los centros docentes, la evaluación y la autoevaluación, la inspección y, por último lo más importante, la financiación de la ley. Esto debería suponer crear un fondo económico para los hijos, nietos y biznietos de Ana y lograr que los primeros salgan tan cultos y bien educados que cuando gobiernen dediquen mucho dinero para planes educativos que a su vez crearán más gente culta y bien educada. Es como la pescadilla que se muerde la cola pero con la cultura y la educación.
Ana no es religiosa, solo el mayor va a religión porque cuenta para la nota de acceso a la universidad y eso es importante. De todas maneras va a dejar fuera la religión confesional y allá cada uno. El tema de las distintas enseñanzas lo van a copiar y pegar los chicos, pero ella va a decidir la formación del profesorado, las modificaciones que pueden o no hacer las distintas autonomías y por supuesto los recursos económicos.
Para la formación del profesorado va a contar con un grupo de expertos de las universidades, docentes en activo, estudiantes de la facultad y una mezcla de gentes de otras profesiones: periodistas, científicos, arquitectos, bomberos, amas de casa. Todos organizados por el mejor y más hábil de los coordinadores, que seguro que está cerca y no se dedica a la política. Para la parte fija y/o variable de la ley (estado y autonomías) va a contar con pocos pero selectos representantes de todo el país coordinados por ella misma porque no quiere que se olviden de las ratios y de las lenguas. La parte económica no sabe aún a quién encomendársela porque ella es la que más sabe de números de su familia y no quiere que la engañen como cuando intentó sanear Caja Madrid despidiendo a todos los ricachones con cara de no haber utilizado una tarjeta en su vida y se la echaron encima hasta los jueces.
Por supuesto que las reuniones de estos señores y señoras van a ser en los centros educativos y sí puede ser en horario escolar para que haya más ruido. No habrá calefacción y ese día solo funcionarán algunas cisternas.
Ana sabe que para hacer esta tarea puede contar con los pdf de todas las leyes anteriores y que puede hacer lo mismo que han hecho siempre el PSOE y el PP, añadir sobre lo ya redactado y cambiar el trato de la religión, los itinerarios y un par de cositas importantes más.
Y todo esto elabora, aprueba y sanciona Ana mientras pone a cocer unas lentejas veganas con un poco de chorizo aparte, templadas y calientes al mismo tiempo, castellanas, verdinas o pardinas y todo junto diez minutos en una olla a presión.
(No me voy a olvidar de dar las gracias a Rosa Briones por su gestión del centro de humanidades de la cabrera.)
La poeta uruguaya Ida Vitale, premio Cervantes 2018, nos regala unos versos cargados de desdichada actualidad.

Exilios
…tras tanto acá y allá yendo y viniendo.
Francisco de Aldana
Están aquí y allá: de paso,
en ningún lado.
Cada horizonte: donde un ascua atrae.
Podrían ir hacia cualquier fisura.
No hay brújula ni voces.?Cruzan desiertos que el bravo sol
o que la helada queman
y campos infinitos sin el límite
que los Vuelve reales,
que los haría de solidez y pasto.
La mirada se acuesta como un perro,
sin siquiera el recurso de mover una cola.
La mirada se acuesta o retrocede,
se pulveriza por el aire
si nadie la devuelve.
No regresa a la sangre ni alcanza
a quien debiera.
Se disuelve, tan solo.
De «De procura de lo imposible» 1998

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