AVES DE LA SIERRA NORTE. LA CURRUCA MIRLONA


Ahora que llega el buen tiempo, llegan también la mayoría de las currucas presentes en nuestra geografía. De todas ellas la más grande es la mirlona. Sus dimensiones son unos 15 cm. de longitud y de 20 a 25 de envergadura. Ya escribí en anteriores artículos sobre otros dos sílvidos, familia que en España solo está representada por las currucas. Son aves mediterráneas, bastante sigilosas, que se mueven entre los arbustos o árboles; la mayoría de ellas son estivales, las podremos observar en los meses más cálidos. Concretamente la Curruca mirlona (Sylvia hortensis) arriba a nuestras latitudes desde marzo a junio; siendo el paso mayoritario por el Estrecho a primeros de mayo; regresarán hacia zonas subsaharianas desde julio a octubre (paso postnupcial), con máximos durante el mes de septiembre.

La mirlona presenta zona dorsal grisácea y zona ventral blanquecina, con tonos en la parte delantera (inferior) que oscilan desde los rosados en el pecho hasta los grises en el vientre. Llamará más nuestra atención la cabeza, donde destaca una franja negra a modo de antifaz que cubre el ojo, cuyo iris es amarillo claro; un pico robusto y la garganta blanquecina, que contrasta con la frente y el capirote, también muy oscuros, sin llegar a ser negros como el antifaz; en las hembras son grises y en los jóvenes marrones. Las patas asimismo grisáceas y la cola también oscura, con las rectrices externas de color blanco. A diferencia de otras especies de currucas le gustan los bosques más abiertos, con menor cobertura vegetal. La encontraremos en bosques de encinas, pinos, sabinas; en menor medida quejigares y melojares; frecuenta más los árboles que los arbustos. 

Su canto recuerda al del mirlo, de ahí su nombre. Es aflautado y pausado. Rara vez lo emite en vuelo, es más normal que lo haga escondida entre las ramas. Tras su llegada canta a menudo, según avanza el proceso reproductivo se le escuchará menos, hasta dejar de hacerlo al finalizar éste. Se distribuye por los países mediterráneos occidentales: sur de Europa y norte de África, llegando su límite septentrional hasta la cordillera de los Alpes. Las zonas de invernada se localizan al sur del Sáhara. En nuestro país la encontraremos en casi todas las regiones, mayoritariamente en las mediterráneas. Es un ave de interior, está ausente cerca de la costa. Tampoco está presente en Baleares y Canarias, zonas de ambas mesetas y en la cornisa cantábrica. En lugares montañosos puede avistarse hasta los 1300 metros de altitud, siendo poco frecuente por encima de los 1000; las excepciones se dan en algunas sierras del sur peninsular, donde llega a los 1500 metros de altitud, incluso a más altura en las montañas de Almería. 

Se alimenta de artrópodos como saltamontes, cucarachas, mantis, chinches, cigarras, polillas, mariposas, moscas, hormigas, arañas, caracoles, escarabajos, lombrices, etc.…, tanto los adultos como sus larvas. Consume en menor medida materia vegetal variada, tanto bayas como frutos tales como zarzamoras, uvas, cerezas, higos, moras, saúcos, etc., incluso en algunas ocasiones el néctar de las flores. La veremos moverse de forma tranquila por los matorrales o las copas de los árboles, picoteando las presas o frutos. A veces captura insectos en el suelo o en vuelo. 

La época reproductiva alcanza su mayor auge durante el mes de mayo. Los machos vendrán unos días antes, estableciendo sus territorios. Tras la llegada de las hembras se emparejarán y construirán el nido; utilizan ramitas y hojas secas, raicillas y tallos; por dentro lo revisten con plumón, pelos o telarañas. Este tiene forma de copa. Al día siguiente o a los dos días de terminarlo llegará la puesta, que consta de tres a seis huevos, incubados por ambos progenitores aunque con predominio de la hembra. Apenas dos semanas después nacerá su descendencia, que será cebada también por ambos aunque la hembra será la que pase más tiempo empollando. Normalmente la mirlona efectúa una sola puesta aunque si fracasa, puede realizar otra de reposición. Ocasionalmente puede efectuar dos puestas anuales. Transcurridas otras dos semanas los pollos ya podrán volar aunque seguirán siendo alimentados por sus progenitores cinco o seis días más. A las tres semanas de su nacimiento se independizan. 

Nuestro país es, como en otros casos, donde se encuentran las mejores poblaciones a nivel mundial. No es una especie amenazada aunque tampoco existen datos muy detallados sobre su evolución. Está catalogada como “De interés especial” en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas. Le afectarían la desaparición de su hábitat, motivado por la expansión urbanística o la intensificación agrícola. Respetemos a esta curruca y disfrutemos de su observación: será más fácil localizarla debido a su costumbre de frecuentar más los árboles que los arbustos.

Miguel Ángel Granado

Sé el primero en comentar sobre "AVES DE LA SIERRA NORTE. LA CURRUCA MIRLONA"

Dejar un comentario

Tu dirección email no será publicada.


*