Los últimos…

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Rafael de Frutos Brun – Montejo de la Sierra enero 2021

Al empezar este escrito, tengo que volver la vista setecientos cuarenta y siete años atrás para recordar que el día dos de agosto de mil doscientos setenta y tres, el Rey Alfonso X el sabio (hijo primogénito de Fernando III) se reunía con los pastores de Castilla y León, para conceder un privilegio al que dieron el título de “Honrado Concejo de la Mesta” que era una Organización Democrática de pequeños ganaderos. Allí se establecían y marcaban unos caminos a los que llamaban CAÑADAS REALES que tenían 75 metros de anchura que era igual a 90 varas castellanas o seis sogas. CORDELES que tenían hasta 37 metros y medio o 45 varas castellanas. VEREDAS 

 Hasta 20 metros igual 25 varas castellanas y COLADAS que era cualquier camino inferior a los anteriores. Establecían también Abrevaderos donde los animales pudieran beber agua, Descansaderos, y Majadas que llamaban el chozo o choza donde descansaban los Pastores, y `pernoctaban las ovejas. Dicho esto, eran las normas, deberes, y obligaciones a cumplir en el camino con el ganado lanar trashumante.  A partir de ya un buen calzado, ropa de abrigo, el morral, el cayado con un gancho en la parte superior para poder coger al animal de una pata, la manta al hombro y con esa preparación de cumplir con su obligación y buen deseo diez y seis o diez y ocho días hasta llegar a Puertollano, Almodóvar, Mestanza.  No será un servidor el que se atreva a decir si en la fecha citada nuestra comarca ya estaba habitada o fue más tarde, pero si sabemos que nuestros antepasados vivieron mucho de la ganadería y la agricultura. Era la ganadería una ayuda para sobrevivir y una parte principal era el ganado lanar sobre todo la oveja merina que proporcionaba carne, leche y lana que era muy apreciada por su excelente calidad. ¿Quién de los que hayan tenido la paciencia de leer hasta aquí no ha tenido, un tío, un abuelo, o un familiar pastor? ¿Y quién no ha escuchado con la máxima atención a los pasaban el invierno con las ovejas en Extremadura aquella anécdota del camino y de los lobos? A ello vengo, a dejar constancia de los últimos pastores de mi pueblo que fueron andando a Extremadura. Nos quedan pocos, pero nos han contado parte de su vida en aquellos tiempos difíciles. Saludamos a Antonino (primo hermano de un Servidor) señor que este año cumplirá 87 años de edad y que fue a Extremadura a los 15 años la primera vez y estuvo yendo    cinco años con diferentes mayorales y diferentes sitios Calzada de Calatrava, Abenójar, La Sardina. La Solana. diferentes sitios los Ganaderos, German, el señor Sotero, Epifanio y su sueldo era la comida que hubiera que solía ser migas. Puchero a mediodía y sopas por la noche y agrega y pan y agua. Librarle 30 reses desde finales de octubre hasta primeros de junio. (si no le libraban 30 ovejas no había trato) Le pregunto que si iban andando y me contesta que algunos ratos corriendo   Recuerda a. pesar de su edad que estaban en una finca de Samuel Flores. No quiere Antonino acordarse de como se llamaba el pueblo que tenían que pasar por la calle principal del mismo y debían de comunicarlo a la Guardia Civil. El mayoral con el manso a la cabeza y acompañado de un guardia civil otro en el centro y el tercero al final del atajo les ayudaban a cruzar el pueblo mientras el agente del en medio iba diciendo “esas puertas cerrada” cierren todas las puertas. No pongan plantas en las puertas mientras pasa el ganado………Cuenta mi primo que en la etapa que descansaban la noche en Moralzarzal se adelantó para ver si podían estabular las ovejas en unas señas que llevaba, le dijo el señor que de ninguna manera que no tenía que no tenía sitio. 

Antonino replico que eran de Montejo y que el cura de Moralzarzal Pedro también era de aquí y el de Moralzarzal le dijo: pues espérate a ver si podemos hacer un poco de anchura y lo podemos arreglar y las ovejas y los pastores pudieron dormir bajo techo. El último año que fue Antonino a Extremadura dice que salió desde Horcajo, hicieron la etapa andando y a la mañana siguiente llegaron a Madrid y por la plaza de Castilla y Castellana abajo llegaron a Atocha y embarcaron en el tren. Aquello ya era otro cantar.  Marcho a Barcelona empezó a trabajar y allí ha sido su vida laboral, Hoy con sus 87 años jubilado disfruta y vive en Montejo que fue la tierra que le vio nacer,

      Francisco, señor de 74 años hijo de pastor, nieto de pastores y que fue a Extremadura algún año de zagal y alguno de autónomo con las ovejas de su padre. Francisco me cuenta con la bondad que lleva con él que no se acuerda de muchas cosas porque han pasado los años y todo se pierde, pero me dice que a los trece años fue a descubrir unas tierras nuevas y una forma diferente de vivir.  Su jefe o mayoral y compañero durante los próximos siete meses Julio el cual le daba de soldada que llevaba 20 ovejas que su padre no tendría que pagar nada por ellas y que además de eso Julio le proporcionaba la comida de todo tiempo (que era la misma para los dos) y el destino era Villamayor de Calatrava desde Montejo 323 kilómetros hechos por  cañadas o cordeles tardaban diez y seis días en llegar, lógicamente las ovejas a la vez que caminaban, comían y hecha la jornada dormían al raso  la mayoría de las veces velando con sus perros que no pasara nada anormal y al lado de una lumbre que hacían para cenar. Me cuenta mi amigo que una tarde al anochecer llegaban a un pueblo que (no quiere que yo me acuerde del nombre) un señor les ofreció un pajar para dormir bajo teja las ovejas y ellos y al día siguiente al contar las reses faltaba un recental. En el camino llevaban alguna caballería yegua o mulo donde llevaban el ato y el avió necesario para le estancia. Si llovía o hacia frio a las ovejas no se las dejaba solas. No había prendas de agua. Todo se resumía en unas buenas abarcas, pantalón y chaqueta de pana un chaleco de piel de oveja y unas delanteras, sombrero de paño o boina, y un cayado y por supuesto un par de mastines, fieles cumplidores de cuidar el ganado. El camino le hizo con unos pastores de la Hiruela prácticamente juntos hasta Manzanares de la Mancha donde los vecinos tomaron rumbo diferente y jornada tras jornada llegan a la finca de Villamayor donde lo más interesante es acondicionar el chozo donde van a pernoctar, retamas abajo, rastrojo encima y en el centro la lumbre para preparar los alimentos. Al día siguiente bajar a dos kilómetros que esta el pueblo a casa de un vecino donde recibirán el correo y dejarán aquello que les interese. Me dice Francisco, que no sabe cómo, ni porque medio le llegaron manzanas que su madre le mandó ella hija de los “gorrungas” de Cardoso pastores de toda la vida. Francisco ayudando a Julio que llevaba un atajo de 200 ovejas y él 20 libres de pago que eran su jornal además de la comida colaborando en este su primer viaje “a la Extremadura.”

Nuestro protagonista, volvió al año siguiente y al siguiente pero ya se asoció con los amigos de Pradena del Rincón Santos, Basilio, Félix, ya con más ovejas y siendo un socio de la pequeña compañía en la que cada uno pagaría con arreglo a cabezas de ganado. En estos años con los compañeros de Pradena arrendaron tierras de Toledo, Escalona del Alberche, Torre de Esteban Hambran, Borox y estaban en una gran finca del monte Aladin (propiedad entonces del Marqués de Comillas) que, aunque no son extremeñas se decían que marchaban a Extremadura. Por fin Francisco en el año 1960 -61 (cuando tenía 15 años) va con Cayetano que es tío suyo a la provincia de Ávila, pero esta vez ya no va andando, un camión de ganado transporta las ovejas en pocas horas a su destino donde por una indisposición tiene que abandonar y acaba su trabajo como pastor.

Antonino y Francisco. Tienen para contar y no acabar. Al llegar al quinto o tierra arrendada debían proveerse de alimentos, cosas necesarias para el uso diario de aseo y vestido preparar la habitación y cocina (Chozo) papel y lápiz, aunque cartas según me cuentan pocas una para decir “ya hemos llegado y otra en mayo para decir partimos el día de san Isidro.” “Aquí todos los días son iguales”” Si hace frio aguantar” Si pare una oveja atenderla, si toca vela, no dormirse, si aúllan los lobos azuzar los perros y olvidarse de fiestas de Noche Buena, Año nuevo, semana Santa, domingos, cumpleaños, amigos, familia, guisar, lavar la ropa, y esperar al mes de mayo que sería la vuelta. Sin embargo, los dos hablan y tienen recuerdos agradables de aquellos tiempos en los que para los pastores por lo menos no había horario, ni impermeables, ni móvil, ni radio, ni televisión, pero había un corderillo que era tazón, puchero, plato, sartén y al mismo tiempo instrumento musical para en los ratos libres pudieron acompañar alguna canción pastoril. Hoy aun le conservan como un amigo que estuvo a diario con ellos. Por lo contado y mucho más que se queda por contar yo quiero levantar mi voz en favor de todos los pastores porque tuvieron un oficio anegado y cumplieron como campeones de primera fila. Lo hago agradeciendo a mis paisanos lo que me han ayudado a contárselo a ustedes. Antonino y Francisco Francisco y Antonino pastores que cuidáis vuestros revaños GRACIAS

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