AVES DE LA SIERRA NORTE. EL COLIRROJO TIZÓN

Aves66

Miguel Ángel Granado

Un pajarillo muy inquieto, está en el suelo, mueve la cola bastante, tintinea. Al acercarnos, realiza un vuelo corto para posarse en el alero de un tejado. Cuando se eleva, apreciamos que la cola tiene un color anaranjado: bonito contraste -pensamos-, porque esta ave tiene colores oscuros, parece totalmente negra, exceptuando esta zona. Se trata del Colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros), concretamente del macho, con un tamaño de unos 14 cms. y 25 de envergadura. 

Si lo observamos con ayuda de unos prismáticos, apreciamos más tonalidades: la cabeza y el pecho de un negro azabache, el dorso y el vientre menos intensos, pasando de un gris pizarra oscuro a un gris más suave según nos acercamos a las partes inferiores del ave; el obispillo y la cola rojizos, como herrumbrosos, aunque las plumas rectrices del centro son oscuras; el fino pico, los ojos y las patas son negros. Otra peculiaridad es que luce una mancha blanca en la parte media de las alas, más distinguible cuando vuela. La hembra es de color pardo grisácea (también tiene obispillo y cola rojizos), al igual que los jóvenes. Los machos en invierno son de color negro pero más apagado, como más mate.

 

Este pequeño túrdido es rupícola, gusta de los terrenos pedregosos y construye sus nidos entre las rocas o en paredes, acantilados, etc. Con el crecimiento de los asentamientos humanos, algunos individuos se han instalado en pueblos y ciudades, criando en grietas de edificios, bajo vigas, en los tejados, muros de piedra e incluso, aceptan bien las cajas nido. Aún así, los encontraremos más fácilmente en terrenos montañosos con escasa vegetación, a una cierta altitud: zonas pedregosas con piornos, enebros, retamas, etc. Se le ha detectado a más de tres mil metros de altura en Sierra Nevada. El Colirrojo tizón se distribuye por toda Europa, exceptuando los países más al norte como Islandia,  norte de África y, el sur de Asia occidental y central. En nuestra geografía abunda en la mitad norte aunque no se da en la depresión y Delta del Ebro; en la mitad meridional es menos frecuente, asociándose a áreas montañosas. Ausente en Baleares y Canarias. Estos datos se refieren a regiones donde es residente, ya que esta especie, al igual que otras de las que hemos hablado, es un migrador parcial, aumentando considerablemente sus poblaciones en invierno en enclaves más cálidos, como nuestro país. Los que viven en otros más al norte de Europa realizan la migración en invierno y, posteriormente, entre febrero y abril, regresarán a sus latitudes para iniciar el periodo reproductivo. También los residentes en España en lugares a mayor altitud, realizan desplazamientos cercanos hacia los valles, pueblos, etc. 

Aunque menudo, este pájaro es muy territorial, no sólo en el periodo de cría -que sería comprensible- sino que se enfrenta a otros de su especie durante cualquier época del año. En cuanto a la alimentación, su sustento principal son los invertebrados: saltamontes, lombrices de tierra, arañas, hormigas, moscas, avispas,…Durante los meses más fríos en los que escasean sus presas, se nutre de semillas y bayas. 

Se dice del tizón que es el vigilante de la luna, ya que es frecuente escucharle cantar durante la noche, cuando éstas son más claras. Su canto dura unos tres segundos y se va acelerando, hasta acabar con un chisporroteo: tsip-tsip/truee-truee-/kkkekkek, el final es chirriante, como de papel arrugado.

 

La época reproductora varía dependiendo de la distribución geográfica. Se extiende desde abril a julio. La hembra construye un nido en forma de copa, cuya estructura se compone de ramitas y hojas que, posteriormente tapizará con musgo, hierba y plumas. Lo sitúa en huecos entre las rocas, grietas en paredes de edificios, bajo las vigas, etc. En alguna ocasión, raramente, se le ha visto criar en el suelo. Tras el cortejo y las cópulas, la hembra pondrá de cuatro a seis huevos, normalmente uno por día. Son incubados exclusivamente por ella, tras la puesta del último, durante un par de semanas aproximadamente. Tras la eclosión, los pollos serán cebados por ambos adultos, con larvas e insectos muy pequeños que, irán aumentando de tamaño según van creciendo. Se ha constatado que la hembra va a cebar el doble de veces que el macho, hasta doscientas veces al día. Normalmente realizan una segunda puesta. Los pollos abandonan el nido entre 15 y 18 días tras su nacimiento, aunque todavía siguen dándoles de comer los adultos en las inmediaciones de este, hasta unos días después. Vive unos 8 años aunque puede llegar hasta los 10. Tiene la figura “De interés especial” en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas; sus poblaciones en las últimas décadas tienden a aumentar ligeramente. Cuidemos a esta peculiar ave, nerviosa y muy simpática.

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