Emprender en tiempos adversos : La Fábrica de Lozoyuela

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Carlos Pérez González

Bajo el título genérico de Lecciones de la Historia, iniciamos el relato de episodios de nuestra historia local que muestran logros que hoy constituyen valiosas lecciones. Este vistazo al pasado nos refresca que las claves para vencer adversidades económicas y sociales están en nosotros. La unión de fuerzas de todos los ciudadanos, el afán de emprendimiento, el deseo de evolución y el tesón y empeño por el fin, son ingredientes de una receta que mejoró las posibilidades de nuestro Pueblo y las condiciones de vida para el colectivo. {phocagallery view=category|categoryid=237|limitstart=0|limitcount=0}
La postguerra fue una época adversa. Sin embargo, la actitud emprendedora y generosa de los que se han denominado los mejores alcaldes de Lozoyuela venció la adversidad y produjo el mayor crecimiento y desarrollo conocido.
Nací, me crie y soy de siempre de Lozoyuela, de familias muy antiguas de mi Pueblo y la Comarca que me han aportado un amplio y valioso conjunto documental con el que procurare plasmar una parte de nuestra historia Local, con hechos ejemplares que nuestros predecesores, que con generosidad y afán de mejora del Pueblo, lograron avances importantes en un momento de grandes dificultades.
1.- LA FÁBRICA DE HARINAS
Este episodio está dedicado a mostrar el milagro de La Fábrica y el papel de un vecino y gran Alcalde en aquella difícil época.
«Electro Harinera San Vicente» o «La Fabrica», -de harinas, piensos, pan, hielo y demás-, fue un milagro para la zona y constituye un caso ejemplar y modelo a seguir.
Aunque fundada en 1.935, por Jose Pardo, como la más avanzada de Madrid, su nacimiento real se produjo en su refundación tras la guerra, llegando a ser la primera industria de la Comarca. ¿El artífice esencial de tal éxito?. Un Alcalde que, durante dieciocho años, sacó al Pueblo de la difícil situación y lo hizo crecer en población y actividad económica por encima de los demás Pueblos de la zona.
Nos referimos a Lino Pérez del Moral, mi tío, que recibió, entre otros reconocimientos, la Medalla al Merito en un área de Desarrollo.
Tras la guerra, la Fábrica quedó en mal estado y la situación económica del propietario no hacía posible su reapertura. Un vecino aportó 2.000 Pts (de aquellas) y se pudo reabrir parcialmente, pero esto no fue suficiente. Jose Pardo pidió ayuda al Alcalde, quien encontró la solución haciendo que Pedro Pérez Nogal –su padre- y sus dos tíos, Ricardo (Padre del Alcalde Ricardo Pérez) y Juana (madre de Vicente Velasco Pérez que dio nombre al Estanco Museo Velasco, fundado por Nicolasa Huerta, hermana del farmacéutico Juventino Huerta), adquirieran el 50% de la fábrica, lo que permitió su rehabilitación y reapertura.
Lino como Gerente/Administrador de la Fábrica logró rápido éxito al conseguir de la Comisaria de Abastos la concesión para recolectar el Cupo forzoso de las cosechas (forma de pago de impuestos en especie utilizado en aquellos difíciles inicios). Los agricultores, desde los llanos de San Agustin y el valle del Jarama, venían a la fábrica a moler su cosecha. Dejaban la maquila o porción de la molienda, que después se entregaba a la Comisaria de Abastos.
La Fabrica contó con los mejores profesionales. El Molinero Jefe vino de Marcilla (Navarra), Crescencio Larumbe, hermano del afamado chef Pedro Larumbe.
La Fabrica llegó a rondar los treinta trabajadores, no solo de los pueblos de alrededor, también de Villalba ó Fuencarral, que fueron bien recibidos pues se necesitaba mano de obra. En esta época se da el mayor crecimiento económico y demográfico del Pueblo gracias a los nuevos habitantes que establecieron aquí sus raíces y ahora forman parte de la localidad (Los Martin, Serrano, Flores, González, Garcia y un largo etc.).
La Fabrica y otras actividades de la zona (Carretera y desvío, minas, embalses y ferrocarril) facilitaron el desarrollo de multitud de actividades económicas, artesanales, industriales y comerciales, como los dos despachos de Pan, que llevaron al desuso los hornos particulares. Creció la ganadería. Las carnicerías ganaron fama entre los visitantes de la Sierra. Se desarrollaron la construcción, la cantería, el comercio y demás actividades que se crean cuando hay industria estable. ¡En 1.960 había veintiséis actividades económicas y comerciales más que en la actualidad!.
Lino Pérez del Moral fue administrador de la Fábrica veinte años, prácticamente los mismos que fue Alcalde de Lozoyuela. Ha de recordarse que, en aquella época, los alcaldes no tenían sueldo. Dedicaban su esfuerzo al Pueblo con la recompensa de ver como éste superaba la adversidad y prosperaba día a día.
A Lino le sustituyo como administrador de la Fábrica, Ricardo Pérez, su primo, que había colaborado en la refundación. También fue Alcalde de Lozoyuela largo periodo y es, junto con aquél, de los más reconocidos alcaldes, ya que continuo con afán la tarea iniciada por Lino de hacer el Pueblo mas prospero de la Comarca.
Finalizo recordando la excepcional calidad y fama que cobró el pan de Lozoyuela, que se horneaba con leña de Jara traída de la zona de Robledillo, lo que le daba un sabor y un aroma que no he vuelto a disfrutar.

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