VIVIR ES DEJAR HUELLA

Cuando era pequeña los maestros tenían poder. Mandaban en los niños y niñas de su escuela y ejercían un cierto control social sobre las familias, convirtiéndose en algunos casos en guardianes de la moral y los preceptos religiosos. Su formación académica era escasa, pero su autoridad indiscutible.  Con los años la vida de la gente se fue dulcificando, la cultura daba alegría y buena vida, además muchos jóvenes accedían a la universidad y el magisterio español consiguió dignificar los estudios y más tarde la profesión. Pasan los años y los intereses del mercado ganan terreno a la vida. La financiación de plazas en centros públicos (colegios concertados) y la libre elección de centro (entre otros aspectos) van creando una escuela más desigual y que se ajusta menos a la idea de servicio público.

En el año 2026 de nuestra era, ser maestro y maestra es más complicado que nunca: 

-Los salarios están en función de la valoración que cada Comunidad Autónoma hace del servicio que prestan los y las docentes. A mayor privatización de los servicios públicos, menor salario y consideración social.

-Aunque con estupendas excepciones las familias no siempre forman parte activa de la comunidad educativa y el trabajo de acercamIento e integración de los padres y madres da muchos quehaceres extras. 

-Los docentes soportan una enorme carga burocrática a veces completamente alejada de su tarea educativa.

-Los edificios donde maestros y alumnos conviven necesitan inversiones reales no parches veraniegos. ES PRECISO CLIMATIZAR LAS AULAS

-La segregación de los alumnos entre coles públicos y concertados nos ha hecho concebir coles para pobres y coles para ricos, imaginad lo que eso supone para los profesionales de la enseñanza. 

-Es muy frustrante para los docentes mantener altas expectativas, implicación, compromiso, cuando “los jefes” que deberían velar por el buen funcionamiento del servicio no te amparan y las necesidades, que de ellos dependen y son tan sensibles, les desbordan. NECESITAN RECURSOS PARA ATENDER TODAS ESTAS NECESIDADES QUE SE MULTIPLICAN DÍA A DÍA. 

Si la escuela pudiese hablar nos contaría maravillas de estas personas que, en infantil, primaria, ESO y bachillerato, cuidan y educan a nuestros hijos, les muestran los caminos del saber, les enseñan a aprender, resuelven con ellos las cosas más intimas (comidas , ropas, descanso), les escuchan y enseñan a escuchar, les abrazan. Y al acabar la jornada escolar, recogen el espacio de aprendizaje y se sientan a programar con sus compañeros la sesión del día siguiente.

Tengo rabia porque los maestros y maestras hayan tenido que adoptar el papel de defensores de la escuela pública y se vean abocados a la pobreza económica (las huelgas son difíciles de mantener cuando la familia depende de tu salario), a la violencia física y verbal (les pegan los policías y les insultan los políticos) y al descrédito social. Tengo rabia porque defienden con su cuerpo y su hacienda un servicio que es de todos y para todos. Tengo rabia porque les conozco y son buenas personas y buenos profesionales.

Dedicado a esos políticos tristes y pesimistas que nos recitan consignan previamente aprendidas y que acusan a los docentes de hacer una huelga política, estos versos de Federico García Lorca:

Salen los niños alegres

De la escuela,

Poniendo en el aire tibio

Del abril canciones tiernas.

¡Qué alegría tiene el hondo 

Silencio de la calleja!

Un silencio hecho pedazos

Por risa de plata nueva. 

Por otro lado, por supuesto que es una huelga política, según Hanna Arendt explica la política, ésta es el espacio donde las personas pueden participar, hablar, deliberar y actuar juntos para hacer del mundo un lugar donde se pueda vivir. Perdón por la posdata y voten con cautela, por favor)

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