El característico reclamo de estas aves acompaña desde hace generaciones la llegada del verano a pueblos y ciudades, aunque una de sus especies más emblemáticas, el vencejo común, ha perdido más del 30 % de su población en las últimas décadas.
La pérdida de lugares de cría en edificios continúa siendo una de las principales amenazas para estas aves urbanas.
El sonido de los vencejos sobrevolando calles, plazas y tejados al atardecer forma parte del paisaje sonoro del verano desde hace generaciones. Sus vuelos rápidos en grupo y su característico reclamo anuncian cada año la llegada de la estación estival, convirtiéndose en una de las señas de identidad de pueblos y ciudades de toda España.
Sin embargo, tras esa imagen se esconde una realidad preocupante. El vencejo común, la especie más abundante y conocida, ha sufrido un acusado declive poblacional en las últimas décadas. Según los datos del programa SACRE de SEO/BirdLife, sus poblaciones disminuyeron más de un 30 % entre 1998 y 2018, motivo por el que figura como especie Vulnerable en el Libro Rojo de las Aves de España.
La principal causa de este descenso no se encuentra únicamente en la reducción de insectos provocada por el uso intensivo de pesticidas o en los efectos del cambio climático. La desaparición de los huecos donde nidifican como consecuencia de la rehabilitación de edificios y del sellado de fachadas está provocando la pérdida continua de colonias reproductoras. Los vencejos presentan una extraordinaria fidelidad a sus lugares de cría y regresan año tras año al mismo nido, por lo que la eliminación de estos refugios supone, en muchos casos, la pérdida de toda una temporada reproductora.
Seis especies extraordinarias
Su presencia marca el inicio del verano y su partida, a finales de julio y agosto, anticipa el final de la estación. Son unas aves extraordinarias, pasan prácticamente toda su vida en el aire: comen, beben, descansan e incluso pueden dormir mientras vuelan. Solo se posan para criar.
Vencejo común, el más conocido y habitual en la mayor parte del territorio, estrechamente ligado a las ciudades.
Vencejo pálido, muy parecido al común, pero más frecuente en zonas mediterráneas y costeras, donde permanece durante más tiempo.
Vencejo real, el mayor de todos, fácilmente reconocible por su vientre blanco y su potente vuelo. Tradicionalmente ligado a cortados rocosos, ocupa también edificios, puentes y otras construcciones.
Vencejo unicolor, una joya de las islas Canarias, donde constituye una de las especies más características del archipiélago.
Vencejo cafre, de presencia muy localizada en el suroeste peninsular, asociado a construcciones donde reutiliza antiguos nidos de golondrina dáurica.
Vencejo moro, cuya población reproductora se concentra al sur de Despeñaperros, especialmente en provincias como Cádiz, Sevilla y Málaga, donde encuentra condiciones favorables para criar.
Un aliado imprescindible para las ciudades
Además de formar parte del patrimonio natural y cultural de las ciudades, los vencejos desempeñan una importante función ecológica. Su alimentación se basa exclusivamente en insectos capturados en vuelo, por lo que contribuyen de forma natural al control de mosquitos y otros insectos voladores.
Los nidos de los vencejos están protegidos por la legislación, incluso cuando las aves no se encuentran presentes durante el invierno. Para compatibilizar la mejora de los edificios con la conservación de la biodiversidad, SEO/BirdLife ha elaborado una guía con soluciones dirigidas a arquitectos, promotores, administraciones y particulares: Fauna silvestre y edificios: Guía técnica para conservar y fomentar la biodiversidad en obra nueva y edificación?. Entre ellas figuran el mantenimiento de huecos de nidificación existentes, la instalación de cajas nido o la incorporación de elementos específicos para aves en edificios de nueva construcción.
La guía está alojada y se complementa con una?página web, un instrumento práctico para que cualquier agente del ámbito de la edificación encuentre información sobre cómo proteger y fomentar las especies silvestres.
Escocia marca el camino
La protección de los vencejos ya forma parte de la normativa urbanística en algunos países europeos. El Parlamento de Escocia aprobó recientemente una modificación legislativa que obliga a incorporar «swift bricks» o ladrillos-nido en todos los edificios de nueva construcción. Estos elementos proporcionan cavidades permanentes para la nidificación de los vencejos sin afectar al diseño ni al coste de las edificaciones.
SEO/BirdLife considera que esta medida constituye un ejemplo de cómo la planificación urbana puede incorporar soluciones sencillas y de bajo coste para conservar la biodiversidad. En España, la organización, junto con la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid (UPM), ha presentado una propuesta para que medidas similares se incorporen al futuro Código Técnico de la Edificación, tanto en obra nueva como en rehabilitación.

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