Luis Fco. Durán Carretero
Desde la pandemia mundial, se nos ha quedado una mini pandemia en la Sierra, que está devorando a nuestras gentes, entre las cuales me incluyo. Yo no sé si tendrá que ver o no, las vacunas que nos endiñaron como a conejillos de indias, sin probaturas y sin resultados científicos plausibles porque no había tiempo, en la que las principales farmacéuticas libraron una batalla descomunal y no tanto por la salud mundial, sino por su salud económica. La suya. ¿Casualidad? ¿Causalidad? Posiblemente en ambos casos. Que quede clarito y meridiano, que no soy un antivacunas, soy más de ciencia qué de milagros, pero la ciencia, como las matemáticas no son exactas, de hecho, hay algún estudio que alimenta mis dudas… Yo me pregunto si será parecido por otros lares, pero en nuestra Sierra y a nuestra gente nos está tocando lidiar con un bicho silencioso y joputa, que nos está diezmando la salud y la vida, en algunos casos, de muchos de nosotros.
Este bicho, no es otra cosa que el cáncer, que en algunos casos ha sido y es mortífero. Este bicho se nos presenta en multitud de variantes, algunas más peligrosas que otras, pero todas chungas.
El cáncer ocurre cuando algunas células del cuerpo se multiplican sin control y no mueren como deberían, formando masas conocidas como tumores o, en algunos casos, afectando a la sangre sin formar tumores sólidos, como en la leucemia. Las células normales se dividen y mueren de manera programada, pero las células cancerosas pierden esta capacidad, lo que le permite crecer indefinidamente y reemplazar tejidos sanos. Cuando estas células se diseminan a otras partes del cuerpo, el proceso se conoce como metástasis y es la principal causa de mortalidad asociada al cáncer.
Como si estuviera en unos grandes almacenes en los que puede elegir camisa, este bicho ha entrado en la Sierra repartiendo ponzoña como si no hubiera un mañana, qué, a este paso algunos no lo vamos a tener, pero en otros, ya no tienen hoy. Sus variopintas formas llegan desde el páncreas, laringe, pulmones, mama. hígado, retina, riñón, sangre, cerebro etc. Menudo semillero se está quedando.
Este bicho es tan joputa, que en algunos casos no muestra síntomas para avisarte, para que no llegues a tiempo, porque es importantísimo detectarlos, lo antes posible. Los síntomas suelen ser fatiga, fiebre, dolor persistente, pérdida de peso inexplicable, ganglios inflamados.
Afortunadamente en algunos casos y merced a los avances de la ciencia y los estudios, que llevan años haciéndose, van dando sus resultados, estos si, nos permiten qué, a través de quimioterapia, cirugía, radioterapia y terapias dirigidas, dependiendo del tipo de cáncer, nos vayamos librando, aunque la vida ya no es, ni será igual, ni para los afectados ni para sus familias. En algunos casos, no es solo, la ruina física y psicológica, sino, y también, la ruina económica. Algunos nos hemos quedado sin salud, sin negocio, sin trabajo y sin recursos. Y, de esto yo sé un rato largo, desgraciadamente.
Y ya puestos y en vista de que somos demasiados los que lo sufrimos, me gustaría proponer la creación de una asociación de afectados de la Sierra. Con ella podríamos vernos y juntarnos para hablar y contarnos la situación de cada uno, invitar a especialistas que nos puedan ayudar y orientar, además de dar visibilidad y ponerle voz a esta lacra que tanto daño nos está haciendo, incluso intentar conseguir alguna ayuda de las administraciones. Ya, ya sé que es difícil, pero sino lo intentamos, tampoco lo sabremos.
Ahí lo dejo…
Yo puedo aportar mi granito de arena y ayudar en lo que pueda.
Pues eso… Hoy más que nunca. ¡¡¡SALUD!!!

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