Luis Fco. Durán Carretero
Sí, eso que se llama relevo generacional, no es otra cosa que decirnos a las antiguas nuevas generaciones, que se nos está pasando los judiones. Vamos, que os estáis haciendo viejos por momentos. Yo me libro, porque soy el que escribo y no me gusta faltar el respeto a los que me sacan algún año o, incluso meses.
Pero esto no va de que los que me sacan unos meses, incluso un año, donde va a parar, sean unos abueletes. Los hay, pero tampoco es hacer leña del árbol caído.
Esto va, de recordar a nuestros antecesores, Y, cuando digo a nuestros antecesores, me refiero todos y todas aquellas mujeres y hombres que nos procedieron y nos inculcaron sus vivencias. Es que, si no digo esto, saltará algún cantamañanas o alguna… que me tachará de machista o similar.
Eso lo hacen porque no saben de qué hablan, porque esta Sierra, ha habido, salvo alguna excepción de algún descerebrado, un machismo floral. -Yo soy el que manda en mi casa, Mi mujer hace lo que la digo- mientras chatean en la taberna. Pero la realidad era que, la que mandaba en la casa era la mujer. La que controlaba las “finanzas” coyunturales en todos los sentidos. Eso no quiere decir que los hombres no aportaran nada, ni mucho menos, muy por el contrario, se dejaban el lomo, también, en el sustento global de la casa.
He tenido que hacer este inciso sobre el machismo o feminismo, porque desgraciadamente, merced a estrategias políticas de los partidos que confluyen, estrepitosamente, por otro lado, en el panorama nacional. Si no piensas como ellos, eres rojo, facha, o fascista, o nacionalista o independentista, o gay, o racista o cualquier gilipollez que sea susceptible de diferenciar al prójimo. El prójimo, que puede ser, tu padre o el suyo, tu primo, tu vecino de arriba o el abajo o tu cuñada, todo para sacar más votos que el partido opositor a ellos.
Bueno, pues ahora resulta que la generación que debe dejar paso a las venideras es la nuestra. La que comenzó a partir de los cincuenta. No quiero yo decir nada, pero la del cincuenta y ocho fue una añada espectacular, sin desmerecer a las otras, pero…
Pues ahora seguimos igual, ahora chateamos en este chisme, menos mal que yo escribiendo esto me estoy tomando un buen chato, usease, que chateo dos veces. En esta Sierra seguimos siendo demasiado buena gente, porque lo llevamos dentro y es lo que nos inculcaron. Confiados, con matices, nos ha jodido, a la fuerza ahorcan. De los que vienen aprendes. Recordando al Ciego del Lazarillo de Tormes y su picardía, además de sapiencia, cuando se comían las uvas. -Lazaro te estas comiendo las uvas de tres entres-. -No mi señor-. Sí Lazaro, si yo me las como de dos en dos y tu no protesta, es porque te las estas comiendo de tres en tres.
Pues con el tiempo, ha habido que ser cautos, pero no maliciosos y esto es lo que nos toca transmitir a los que nos siguen. Que hay que ser generosos, humildes, que no vasallos, hospitalarios, alegres y sobre todo Serranos y, orgulloso de ello, pero no altaneros ni engreídos. Y, hay algo muy importante en esta transición. Para que los que están, vivan, hay que enterrar a los muertos, sin olvidarlos nunca, pero aceptando su falta y siguiendo su camino, aceptando con orgullo y trasladándolo todo su rico y fértil legado, con, por su puesto, las nuevas reglas que nos marca los días. Porque la vida es nuestra, comienza y acaba, con más o menos años, con más o menos felicidad o desgracias, pero pasa. Lo que no pasan son los días, ellos siguen ahí y, lo que debemos tener claro es, que cada día es un regalo que nos hemos encontrado,
¿el mañana? No lo tengas tan claro.
Disfruta tu hoy.
Este es mi pequeña aportación a las generaciones venideras, no es mucho, pero para lo que les va a costar…

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