PLENA CONCIENCIA

Me gustaría que ustedes, inteligentes lectores de este periódico, me ayudaran a entender cómo puede ser que en la sociedad de las migraciones, en un mundo donde las personas tienen que salir corriendo de su país por guerras, pobreza, dictaduras, desastres naturales, falta de empleo, o nada más y nada menos, que por reunirse con su familia y buscar mejores condiciones de vida. Cómo es posible, me pregunto, qué algunos políticos, individuos sin bondad, personas creídas y descreídas, con mucha o poca proyección social, se muestren temerosos ante la llegada a su pueblo, ciudad o bloque de vecinos de unas gentes que solo buscan trabajo y tal vez un poco de tranquilidad. 

Imaginaros que os vais de vacaciones a Salobreña y todos los vecinos de vuestro edificio  os miran como delincuentes, bárbaros o enfermos. Os consideran como un grupo amenazador, no como seres individuales y vulnerables con nombre y apellidos ¡Odio e invisibilidad!

¿Cuál es nuestro miedo? ¿Los robos, las peleas, las violaciones? sabemos que la violencia, es una desviación social y humana al alcance de todos las personas y debe ser penalizada a todos por igual. 

¿Que ocupen nuestros trabajos? En un mundo tan competitivo, los de aquí tenemos más posibilidades de formación, un lenguaje común…etc. Ellos, los refugiados e inmigrantes son más emprendedores, más luchadores, están más necesitados.  Al principio se encargan de realizar los trabajos que los nativos no queremos: limpiar casas, cuidar ancianos, trabajar como albañiles, arreglar jardines. Con el tiempo construyen vidas que no podemos llegar a imaginar.

¿Acaso tememos que invadan nuestros pueblos y con el mestizaje cambien las tradiciones y nuestra decadente civilización occidental, desaparezca? En una Europa tan envejecida, necesitamos nuevos pobladores, la tarea es facilitar su integración, fundamentalmente la económica. 

Se ha oido por parte de algunos grupos políticos, que me dan más miedo que respeto, que serán “más” que nosotros, (¿quiénes somos nosotros?) y que el mestizaje acabará con nuestra supremacía blanca, rubia y de pensamiento escaso y poco brillante. Reflexionemos sobre estas palabras de Buda:

“Muchos dioses y hombres están ansiosos por saber

¿Cuáles son las mayores bendiciones

que traen una vida pacífica y feliz?

Por favor, Tathagata, ¿nos enseñarás?”

(Esta es la respuesta de Buda)

No asociarse con los tontos,

Vivir en compañía de gente sabia,

Honrando a aquellos que vale la pena honrar

Esta es la mayor felicidad.” 

Se debe alejar de nuestro pensamiento la Imagen del migrante despechado que viene a quitarnos el trabajo y a robar. Son nuestros vecinos, ocupan las casas vacías, llenan los colegios y dan vida y alegría a nuestros pueblos.

España acometerá su séptima regularización extraordinaria en cuarenta años. Todos estas personas ya viven y trabajan en este país, pero ahora tienen esperanza y un poco más de confianza en la bondad humana. Tendrán la posibilidad de tener un trabajo estable, vivir sin miedo a que les paren en la calle, a que les ocurra casi cualquier cosa que les haga visibles a los demás. Pueden viajar a su tierra y abrazar a sus hijos, a sus padres. Todo esto sin que nosotros, habitantes privilegiados de un continente en decadencia, suframos ni un leve estornudo.

“Ha llegado la hora

                               ¿Y tú

Qué estás haciendo, dónde

Vas a esperar desde tan tarde?

Resiste mientras tanto en esas barricadas

Que atajan la embestida de los años,

Corre hacia donde huye la memoria

(Ya tú sabes),

Vuelve otra vez al sitio donde estabas

Quédate más bien donde aún no has llegado.

Tu tiempo empieza cuando ya te has ido.

             * Jose Manuel Caballero Bonald. LA NOCHE NO TIENE PAREDES

Sé el primero en comentar sobre "PLENA CONCIENCIA"

Dejar un comentario

Tu dirección email no será publicada.


*