DÍA 20 DE JUNIO: LA VEREDA Y LA VILLA EN VILLAVIEJA DEL LOZOYA

ACRV.

El próximo 20 de junio la Asociación Cultural y Recreativa de Villavieja de Lozoya (ACRV), en colaboración con el Ayuntamiento, celebrará un año más la Jornada y Fiesta de La Vereda y la Villa para lo cual está ultimando un programa digno de una celebración que tiene como fundamento el patrimonio inmaterial del pueblo, un legado histórico de las generaciones que nos han precedido. 

Pero antes de explicar lo hitos fundamentales del programa, nos gustaría explicar qué es el patrimonio inmaterial y por qué es relevante para nuestra identidad serrana.

La Historia no la hacen solamente la relación de los reyes visigodos, ni siquiera los de la Casa de Austria y de la Casa de Borbón, las batallas que ganaron o las que perdieron, ni tampoco las gloriosas etapas de nuestro pasado. Además de la historia de los grandes acontecimientos, es preciso dirigir nuestro interés a otra zona de la historia: la de las comunidades rurales. Y nada mejor que la Sierra Norte para ilustrarlas. Miguel de Unamuno, que reflexionó a fondo sobre la Historia de nuestro país, denominaba a este sustrato histórico muchas veces silenciado, la INTRAHISTORIA, la historia que está dentro de la Historia con mayúscula. La intrahistoria de la Sierra Norte es la historia de una comunidad rural que adquirió protagonismo cuando las comunidades medievales situadas más al Norte, presionaron buscando nuevos espacios al sur del río Tajo. De esa época, que podemos situar diez siglos atrás, nacen los asentamientos que poco a poco se fueron afianzando dando lugar a los numerosos pueblos de la Sierra. Entre ellos Villavieja del Lozoya. 

Es sabido que el brusco cambio en los modos de vida de las poblaciones rurales que tuvo lugar hacia mediados del siglo pasado, en la década 1950-1960, disminuyó la población de los pueblos serranos y cambió su modo de vida. De las actividades agrícolas y ganaderas, se fue pasando, con más o menos rapidez, a una sociedad de servicios hasta configurar la sociedad actual que ha ido ganando población en torno a nuevas actividades como los alojamientos rurales, el turismo responsable, la hostelería, los cuidados a la tercera edad, el teletrabajo y otros.

Pero ese nuevo impulso hacia el futuro no le quita valor a todo lo que queda atrás. Y es muy grande y muy importante el legado del mundo rural: ese es nuestro fundamento y queremos que también se convierta en un valor añadido del nuevo modo de vida. Nuestro patrimonio inmaterial son aquellas actividades que conformaban la vida cotidiana de los pueblos, patrimonio que todavía podemos visualizar -afortunadamente- en los entrañables testimonios que han quedado de ese modo de vida milenario. 

Una descripción de lo que fue y de lo que nos queda de ese patrimonio, tiene que comenzar por su urbanismo, por esos pueblos construidos piedra a piedra, casa a casa, calle a calle, siempre utilizando el mínimo de espacio para no dañar el suelo de cultivo, siempre escaso. Podemos ver como esas casas, sólidas y humildes a la vez, se adaptaron a las funciones de la vida rural, protegiéndose de un clima extremo. Y dentro de esos pueblos encontramos el horno de cocer el pan, el lavadero donde las mujeres lavaban la ropa y comentaban los últimos acontecimientos, las fuentes donde iban a coger diariamente el agua fresca de la Sierra, la fragua donde los hombres se reunían a charlar los días de lluvia, el potro de herrar….No olvidamos tampoco los utensilios de trabajo de las faenas agrícolas o las sillas de enea donde las mujeres hacían labores a la puerta de sus casas y, antiguamente, hilaban el lino o la lana ….  A todo ello se unían las sensaciones, los sonidos, los olores, el tañido de las campanas, las fiestas tradicionales, las vivencias de cada cual…Y así un largo etcétera porque la vida rural comprendía todos los aspectos de la vida. Tampoco podemos olvidar que el entorno natural que rodea a los pueblos serranos presenta una riqueza excepcional por la variedad de su flora y por su belleza paisajística. Un territorio surcado por veredas que antiguamente recorrieron los rebaños de ovejas, riqueza y sustento a la población serrana, y que hoy se ofrece a los excursionistas y a los amantes de la naturaleza. 

Como decíamos más arriba, la festividad de “La Vereda y la Villa” se creó para poner en valor todo ese modo de vida rural y, al mismo tiempo, rendir un homenaje, a las personas que lo vivieron y que en algunos casos todavía lo pueden contar y describir para las generaciones posteriores, como podremos ver en la edición de este año. 

La historia de esa fiesta en Villavieja tiene un largo recorrido, una historia que le da fundamento y pone de relieve que detrás de una festividad, hay un grupo humano que ha puesto sabiduría, ilusiones, trabajo y esfuerzo en ella.

Todo surgió cuando Julia García Elipe, la Trabajadora Social de la Mancomunidad de Servicios Sociales de la Sierra Norte que prestaba servicios en el Ayuntamiento de Villavieja, convocó a las mujeres del pueblo para recordar actividades del pasado, entre otras las recetas tradicionales de su cocina: morcillas al estilo del pueblo, migas dulces de matanza, vino dulce de matanza y otras muchas. Era el año 2012, fecha en la que también se elaboró el video titulado “Mapa Emocional de Villavieja”, con una modesta tirada de 150 CD’s, que se distribuyó para divulgar esta y otras posibles actividades. La grabación del video puso de manifiesto la naturalidad con que las vecinas y los vecinos de Villavieja contaban sus experiencias y manifestaban su disponibilidad para seguir haciéndolo en el futuro. 

Cogió el testigo de esta iniciativa Andrés Huerta Rodríguez, agente de Empleo y Desarrollo Rural del Ayuntamiento, que elaboró el MAPA EMOCIONAL, un recorrido por los principales lugares que configuraban las actividades más destacadas del modo de vida en el pueblo y que sigue constituyendo el eje fundamental de la festividad. Al mismo tiempo, en 2013, se dieron los pasos necesarios para la constitución de la Comunidad Patrimonial de la Sierra Norte, en la que participan otros pueblos del entorno (Braojos, Navarredonda, El Berrueco, La Hiruela, Lozoyuela y Madarcos) y que intentaba consolidar un núcleo importante para la conservación de las tradiciones y actividades populares en la comarca, comunidad que vio finalmente la luz en el año 2015. 

Otros pasos que hay que consignar es que, gracias a una subvención se preparó el lavadero municipal con la posibilidad de ser visitado e, igualmente, se acondicionó la fragua convirtiéndola en pequeño museo de actividades rurales abierto al público. Como consecuencia de este esfuerzo por la dignificación del pasado y del patrimonio rural el Ayuntamiento editó el libro “Villavieja en el recuerdo” (2016), una recopilación de las actividades rurales y las vivencias de personas representativas de la localidad, prologado por dos mujeres expertas que conocían el proyecto de “La Vereda y la Villa” desde una importante entidad del Ministerio de Cultura, el Instituto del Patrimonio Cultural de España: Consolación G. Casarrubios y María Pía Timón que, anteriormente, ya habían invitado a exponer dicho proyecto dentro de las Jornadas sobre Patrimonio Cultural que tuvieron lugar en Aranjuez (2014). 

Con el afán de consolidar y divulgar la iniciativa del Mapa Emocional– dentro del marco de la Comunidad de Madrid- se participó en diversos eventos como el II Seminario Internacional sobre Cultura y Patrimonio (2017) y las Jornadas Europeas de Patrimonio (2018), así como en otros muchos que sería muy extenso enumerar. Igualmente, la mención del proyecto aparece en diversas publicaciones como la “Guía Tradición Viva”, editado por la Consejería de Turismo de la Comunidad de Madrid e incluso en una tesis doctoral y otras publicaciones dedicadas al tema principal: la salvaguardia del patrimonio inmaterial. 

Enumerar la difusión que ha tenido el proyecto del Mapa Emocional nos llevaría más espacio del que nos podemos permitir, pero no podemos dejar de mencionar los premios recibidos por “La Vereda y la Villa”, como el de Madera turística, otorgado por FITUR y el que concedió el Ministerio de Cultura, como Tercer Mejor Proyecto a escala nacional en el concurso “Ayudas a la salvaguarda del Patrimonio Cultural Inmaterial”. Todo un recorrido que avala la iniciativa y que viene a unirse a una comunidad amplísima de eventos no solo dentro del marco nacional y europeo, sino incluso del mundial tras el impulso dado a la difusión del patrimonio inmaterial realizado por la UNESCO, en su Convención del año 2003. 

También es digno de mencionar que el Ayuntamiento hizo una apuesta decidida por el proyecto de “La Vereda y la Villa” y le dio el fuerte impulso inicial de sus comienzos. Incluso queremos pensar que el proyecto tuvo implicaciones positivas en el Concejo, no solo por el homenaje a la vida rural, sino también por su contribución al desarrollo del turismo e incluso al crecimiento de la población. De hecho, Villavieja ha visto crecer su población paulatinamente y es digno de reseñar que, al contrario de lo que pasa en muchos pueblos serranos, aquí el sector de la hostelería puede ofrecer en la actualidad tres establecimientos funcionando a tiempo completo y uno más en la estación veraniega, cuando el pueblo duplica ampliamente su población.  Villavieja es y puede seguir siendo un objetivo para conocer y disfrutar de la Sierra Norte de Madrid.  

Lo que acabamos de comentar constituye un orgullo para un pueblo pequeño y un acicate para la Asociación Cultural y Recreativa de Villavieja (ACRV) ya que muchos de sus componentes hemos venido participando en el evento prácticamente desde el año de su puesta en marcha en 2013 hasta la presente edición. Precisamente en la celebración de este año, 2026, la asociación tiene como principal objetivo no solo dar continuidad a la fiesta sino también darle un impulso que la dinamice y la haga más y más conocida en nuestro entorno, además de renovar y dar variedad a su formato inicial. Excusado es decir que el Ayuntamiento ofrece, una vez más, su apoyo a la Jornada, colaborando en gran parte de la financiación y aportando la infraestructura necesaria para las diversas actividades.

Pasamos, finalmente, a trazar a grandes rasgos las actividades principales del programa que la ACRV proyecta desarrollar el 20 de junio, y al que hay que dar todavía algunos retoques. En ediciones anteriores las actividades que acompañan al Mapa Emocional fueron: una ruta tematizada y guiada a través de un Centro de Educación Ambiental de la Comunidad de Madrid (El Cuadrón), talleres infantiles y para familias o público adulto, comida popular en un entorno natural, exposiciones, concurso fotográfico, actuaciones musicales, representaciones teatrales…etc.

Siguiendo esta misma línea las actividades previstas para la edición de 2006 -que cuentan con la colaboración generosa y desinteresada de los vecinos y las vecinas de Villavieja- tendrán dos partes bien diferenciadas: durante LA MAÑANA se llevará a cabo un recorrido hasta la Dehesa de la Villa con diversos hitos explicativos y, a continuación, se procederá a hacer el itinerario del Mapa Emocional. Por LA TARDE, tendrán lugar diversas actividades festivas, talleres, exposición sobre La Vaquilla y charla sobre turismo rural. Entre una y otra, se procederá a servir una SABROSA COMIDA a todos los participantes que lo deseen, por un módico precio.  

INVITAMOS A LOS LECTORES DE SENDA NORTE A QUE SE UNAN A LA EDICIÓN RENOVADA DE LA FIESTA DE LA VEREDA Y LA VILLA 2026 DE VILLAVIEJA DEL LOZOYA. 

EN LA EDICIÓN DEL MES DE JUNIO LA ASOCIACIÓN CULTURAL Y RECREATIVA DE VILLAVIEJA (ACRV) PRESENTARÁ EL CARTEL DEFINITIVO DE LA JORNADA.

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