Cara o cruz

Serie: ¿Qué tenemos en la cabeza?

Paloma López Pascual – Psicóloga

En la vida, casi todas las cosas tienen una cara y una cruz. Es el contraste que tantas veces encontramos cuando una misma cuestión puede tener anverso y reverso, pros y contras, ventajas e inconvenientes…en definitiva, dos polos opuestos o dos vértices completamente diferentes de abordar un mismo tema.

 Una vez más escribo sobre residuos y su adecuada -o no- gestión y clasificación. La cara y la cruz que planteo abre el debate entre la sencillez, la humildad, lo auténtico («la cara» del asunto) y la ostentación, la apariencia, la pose («la cruz», o lo complicadas que a veces hacemos las cosas quizá para aparentar, cuando realmente no lo son tanto). 

En el camino que va de Pinilla de Buitrago hacia el embalse de Riosequillo, en la zona que se ha habilitado como aparcamiento, una tarde paseando me encontré un contenedor para residuos «último modelo», ergonómico y de color negro que, de entrada, no sé muy bien qué tipo de residuos pretende acoger. Al acercarme pude observar una leyenda que decía «Fracción Resto» y los dibujos de una raspa de pescado y una manzana comida, todo ello rubricado por la Comunidad de Madrid. Según mis informaciones, en las cinco fracciones en las que la población habitual separamos los residuos, el color negro no se utiliza para ninguna, y menos para la llamada «Fracción Resto» que, dicho sea de paso, no se refiere a restos de comida como aparece en el dibujo. Todo un despropósito, un lío y una apariencia de intento de reciclaje fallido.

La llamada «Fracción Resto» es la que queda, como su propio nombre indica, después de la adecuada clasificación que vuelvo a recordar de vez en cuando, para que se siga asentando en nuestras mentes y en nuestras costumbres cotidianas:

Plástico y envases, contenedor amarillo.

* Papel y cartón, contenedor azul.

* Vidrio, contenedor verde claro.

* Residuos orgánicos, resultado de nuestro cocinado y consumo de comida, contenedor marrón, el llamado «quinto contenedor» (Ahí sí es oportuno que aparezcan los dibujos de la raspa de pescado y la manzana comida). 

* Fracción Resto, contenedor verde oscuro o gris (¡no negro!); en otras ocasiones me he referido a ellos como «cajones desastre», porque la gente los suele utilizar para depositar de todo, menos lo que debe de ir en ellos, léase: el resto. Lo que nos queda, después de separar nuestros residuos en los otros colores. Es como el «resto» de las divisiones; igual. Lo que sobra después de haber repartido adecuadamente cada residuo en su color. Y ese «Resto» son: toallitas, papeles higiénicos, preservativos, compresas, tampones, pañales, colillas, heces de animales, bolsas de aspiradoras, mascarillas… https://www.sendanorte.es/2021/03/16/cajon-desastre

Nada que ver con el contenedor negro del pantano que lleva la raspa de pescado, la manzana comida, la leyenda «Fracción Resto», y hasta el dorado en sus bandas horizontales, además de un sistema de apertura y cierre de diseño. Apariencia y confusión al mismo nivel. 

Deberían de haber puesto un contenedor de color marrón claro, normal y corriente, con la leyenda «Residuo Orgánico» y sí, el dibujo de la raspa y la manzana. Sería el adecuado en las inmediaciones del pantano, porque es frecuente ir a “correr la merienda”, como decían nuestros abuelos, en un entorno tan único y atractivo para ello; de ese modo, tendríamos opción de depositar los restos de nuestra comida (¡¡sin bolsas, plásticos, ni papel plata, por favor!!), para alimentar a composteras que pudieran devolver a la tierra lo que nos ha dado.

Ése hubiera sido el oportuno, y no esta especie de “no-se-sabe-qué” contenedor, que sólo da lugar a más confusión de la que ya tienen algunas personas sobre dónde va cada residuo. (Aprovecho para aclarar que los contenedores de color negro sólo se utilizan para residuos sanitarios especiales: químicos o radioactivos). 

En realidad, podría ser todo tan sencillo y genuino como lo que me encontré en otro de mis paseos: una simple caja de cartón, animando a reciclar separando los residuos, para alcanzar un futuro mejor, más limpio y sostenible; no ya sólo por nosotros, sino por y para las generaciones venideras. No podemos ir por la vida con el lema «el que venga detrás que arree». Cuidar puede ser tan fácil como querer hacerlo. El que quiere, puede. Y con una caja de cartón de las muchas que hay para transportar mercancía y un modesto rotulador, se puede hacer una gran labor. Sin grandes inversiones, infraestructuras ultramodernas, ni demasiados aspavientos. 

Bravo por iniciativas como ésta, que hace unos días he encontrado en la puerta de un pequeño pero comprometido y responsable supermercado de una localidad playera. 

Espero que sirva de ejemplo para los negocios de nuestra Sierra Norte. Con una caja de este tipo en la puerta de cada uno de ellos y nuestro compromiso, el mundo empezaría a cambiar a mejor. Y enfrentando de cara los innumerables problemas de contaminación del medio ambiente, agotamiento de los recursos naturales, cambio climático… Tomemos buena nota de su idea, y traigámosla a nuestra Sierra. Resultará un saludable, ejemplar y exquisito «mar y montaña» para tod@s, que cuidará de nuestras playas y de nuestros campos y quizá empezará a quitarnos la cruz que llevamos a cuestas de la negligencia, la irresponsabilidad y la falta de compromiso de un@s cuant@s.

2 Comentarios sobre "Cara o cruz"

  1. A pesar de que con tanta frecuencia se habla de la conservación del planeta y ya se nos dice casi a diario los cambios del tiempo. Los incendios,la desecación de pozos, manantiales.El mar
    Se come el Delta del Ebro £Desecación de los recursos hidricos) etc, llega muy oportuno este artículo de Paloma López.

  2. A pesar de que con tanta frecuencia se habla de la conservación del planeta y ya se nos dice casi a diario los cambios del tiempo. Los incendios,la desecación de pozos, manantiales. El mar se come e el Delta del Ebro etc, llega muy oportuno este artículo de Paloma López.

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