ELECCIONES GENERALES EN LA PRIMAVERA ETERNA

Educac2

Rosa Ortega Serrano
Cuando todo eso haya sucedido, haga lo único que se puede hacer, sonría, mire a su alrededor y a pesar de todos los pesares, siéntase un ciudadano español o qué digo, una ciudadana del mundo. Ningún mercachifle de la política va a lograr cegar mis ojos con el velo negro de su victoria. Votamos porque soñamos con el mejor de los gobiernos posibles, salimos a la calle el 8 de marzo para decirle al mundo que las mujeres seguiremos luchando, nuestros jóvenes se manifestaron pidiendo clemencia para el planeta y exigiendo que cese la ambición y la codicia humana, y además no llueve.
Porque hemos pasado por todo esto, y dado que este es un periódico local humilde y costumbrista que a veces maltrata a sus lectores inquietándoles con las cosas de la vida, hoy voy a celebrar la llegada del día del libro ofreciéndoles razones para no leer. Hasta el escritor y filósofo José Antonio Marina se ha preguntado alguna vez: «¿De verdad es tan importante leer?»
¿Qué pasa si nos estamos equivocando y leer no es bueno? Algunas personas hemos defendido siempre el hábito de la lectura. Ese ensimismamiento gozoso que te permite ser y no ser al mismo tiempo, viajar a otros lugares como si de verdad estuvieras ahí, herirte de muerte y sufrir penas sin que te pase nada.
Cuando lees, a veces aprendes cosas pero casi siempre te deslizas dentro del cuerpo de otro para vivir con intensidad su vida. Pero si no lees puedes hacer locuras, dormir la siesta, utilizar tu tiempo para opinar sobre política e incluso hacerte político y dedicarte a hablar y parlotear como las cotorras en adviento.Cuando lees, un libro te lleva a otro libro y no tienes tiempo para pensar, para elaborar un discurso y poder convencer a tu compañero de trabajo que tus resultados económicos son mejores que los suyos.
Cuando lees, desatiendes a tus hijos, que esperan mimos y carantoñas permanentes de unos padres siempre disponibles.
Cuando lees, tu sensibilidad y fantasía se enriquecen. Múltiples imágenes acechan tu cotidianidad y puedes volverte más selectivo, e incluso más crítico.
Cuando lees y levantas los ojos del libro, miras a tus vecinos y amigos con los ojos brillantes y la expresión transformadora del que está aprendiendo algo.
Cuando lees, trabajas menos y te peleas más con la autoridad.
Cuando lees, los libros secuestran tu curiosidad y manejan tu voluntad
A pesar de todo, a los lectores incorregibles siempre nos quedará París y los pequeños gestos. O como dice el escritor francés Houellebecq: «La maldición de los que no leen es que tienen que conformarse con la vida».
Este mes rindo homenaje a Alfonsina Storni, poeta Argentina de origen suizo y luchadora incansable por la igualdad entre el hombre y la mujer. BIEN PUDIERA SER

Pudiera ser que todo lo que en verso he sentido

?No fuera más que aquello que nunca pudo ser,

?No fuera más que algo vedado y reprimido?

De familia en familia, de mujer en mujer.
Dicen que en los solares de mi gente, medido
Estaba todo aquello que se debía hacer…
Dicen que silenciosas las mujeres han sido
De mi casa materna… Ah, bien pudiera ser…
A veces a mi madre apuntaron antojos
De liberarse, pero se le subió a los ojos
Una honda amargura, y en la sombra lloró.
Y todo eso mordiente, vencido, mutilado
Todo eso que se hallaba en su alma encerrado,
Pienso que sin quererlo lo he libertado yo.

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