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A río revuelto

Rosa Ortega Serrano

Estoy triste porque esto no sale como yo quería. Alguien me mira y sonríe, pobre boba que piensa que el pensamiento único es de otros y el único pensamiento que sirve es el que ella tiene. Todos van a pactar con todos, será el revoltijo político de las cosas comunes y tal vez ganemos algo. Puede ser un curso rápido de diálogo entre iguales, ¿imagináis que aprenden? Siempre decimos algunos que nuestra derecha no es como en países cercanos. Los nuestros son brutos, varoniles, tardo franquistas y los de allá son rubios, dialogantes, respetuosos... Pero puede ser que estemos ante una legislatura para el aprendizaje de los acuerdos y las formas. Lo que sí que se ve es mucho mercadeo, no sé si también en las redes o sobre todo en las redes. Acaso el Instagram de los cargos. Barato, barato, se vende alcaldía y se regala una subsecretaría de servicios sociales en León. Tienen que aprender, aunque a algunos no nos guste el juego. ¡No llevamos tantos años de democracia!

 

La ciudad

A la gente de la sierra le interesa Madrid. Unos porque vinimos desde allí. Otros porque se fueron para allá y los más porque dependemos de la ciudad para regular nuestras vidas: vamos de compras, nos asisten en la enfermedad y nos da un respiro cultural de vez en cuando. Eso sin contar con los que dicen vivir aquí y se pasan el día trabajando por allí. Tenemos tantas razones para mirar hacia la ciudad que deberíamos votar a sus regidores y participar de cuantas consultas se hacen a sus vecinos.
Aquellos que vinimos hace años buscando la comunión con la naturaleza, y educamos a nuestros hijos en excelentes colegios rurales, ahora les vemos ir a la ciudad para no volver. Seguro que hay algo en nuestros corazones de aquella vieja tesis de que el que no sale del terruño es un fracasado y nos sentimos orgullosos de que vayan a engordar el cinturón industrial de Madrid.

ELECCIONES GENERALES EN LA PRIMAVERA ETERNA

Rosa Ortega Serrano
Cuando todo eso haya sucedido, haga lo único que se puede hacer, sonría, mire a su alrededor y a pesar de todos los pesares, siéntase un ciudadano español o qué digo, una ciudadana del mundo. Ningún mercachifle de la política va a lograr cegar mis ojos con el velo negro de su victoria. Votamos porque soñamos con el mejor de los gobiernos posibles, salimos a la calle el 8 de marzo para decirle al mundo que las mujeres seguiremos luchando, nuestros jóvenes se manifestaron pidiendo clemencia para el planeta y exigiendo que cese la ambición y la codicia humana, y además no llueve.
Porque hemos pasado por todo esto, y dado que este es un periódico local humilde y costumbrista que a veces maltrata a sus lectores inquietándoles con las cosas de la vida, hoy voy a celebrar la llegada del día del libro ofreciéndoles razones para no leer. Hasta el escritor y filósofo José Antonio Marina se ha preguntado alguna vez: "¿De verdad es tan importante leer?"

A DIESTRA Y SINIESTRA

Rosa Ortega Serrano
Hoy es 20 de abril y salen de perfil en la foto electoral. Les he pillado con la mirada posada en las tiernas nucas de los niños y niñas de Primaria y Educación Secundaria Obligatoria. Se les ha ocurrido que hay que ampliar la formación cívica y ciudadana de estos potenciales votantes y, esencialmente, futuros consumidores. Nos van a demostrar que a partir del movimiento feminista, la constitución o la defensa del territorio nacional, se pueden inventar una nueva asignatura (que si la legislatura se complica pueden ser hasta tres) para formar a nuestros chicos y chicas en materia de leyes y espíritu ciudadano.
Otra vez engordando el currículo sin revisarlo previamente. ¿Se habrán planteado estos señores, que tienen magníficos y bien pagados asesores educativos, que el sentimiento de comunidad, los valores cívicos, el cuidado de los bienes públicos, la participación voluntaria en el trabajo comunitario, el espíritu crítico o el acogimiento de los migrantes es una formación transversal y que se ha de repetir y repartir por todos los cursos de la escolarización obligatoria? Todo en la escuela se debe hacer a favor de la vida y del valor de los cuidados comunitarios, incluidas las asignaturas troncales.

La sierra 2.0

Rosa Ortega Serrano
Miremos hacia otro lado, hagamos como que no nos importa y así parecerá que no nos toman el pelo. Acudamos a las urnas como corderillos después de habernos tragado los mítines de rigor, los diálogos de besugos en los que cada político dice lo que debe y no lo que cree, los insultos ante las cámaras y la camaradería tras ellas. Después del maquillaje, para parecer nuevo, aunque lleven tiempo en el negocio de manejar la cosa pública. Después de valorar cuánto les estará-nos estará costando todo este movimiento de personas, publicidad y rabietas. Tras recordar que muchos de ellos y ellas gastaron influencias y hasta se enriquecieron a nuestra costa y que solo hablan de lo bien que lo harán en el futuro "porque seguro, seguro que de esta legislatura no pasa, habrá pacto por la educación".
Y esta es, según los expertos, la parte de la campaña más tradicional, la que ellos llaman "pública y notoria", en la cual la información, los bulos y las actitudes son públicas y se pueden contrastar. Junto a esto asistiremos a la utilización de las redes sociales para difundir noticias falsas, controlar emociones y crear opinión en grupos de whatsapp. De este modo, junto a la curiosidad de estudiar posibles alianzas entre partidos, rasgos de los líderes, apoyo de las televisiones, nos tendremos que preguntar qué posición ocupan en Instagram o número de seguidores en Twitter.
Pero parece que estoy narrando el Apocalipsis y es solo una campaña electoral. No es ni una gripe, ni un catarro mal curado, estamos a tiempo de pasar de lo que no nos guste, sentarnos, mirar hacia atrás y ver cómo va la vida. No necesitamos más información, sino mejor.

 

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