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Un punto de vista

Rosa Ortega Serrano

Está bien abrir el debate educativo en torno a las escuelas públicas y concertadas. La ministra suscitó la polémica, supongo que con toda intención y en el foro más comprometido: un congreso de escuelas católicas. Las declaraciones de Isabel Celaá son confusas para la mayor parte de la población pero no lo son para los representantes de los centros católicos allí presentes, sus murmullos de desaprobación fueron contundentes. Enfrentando torticeramente la libertad de enseñanza y el derecho de los padres a escoger una formación religiosa y moral para sus hijos e hijas, se vuelve a abrir el debate sobre adoctrinamiento, ideología, segregación, religiones, creencias, libertad. Estos que parecen prejuicios de adultos poco inteligentes, nos desvían de los temas importantes para entender la educación de los niños y niñas del siglo XXI. Estaría bien oír hablar de neurociencia, de inclusión, gamificación, de emociones, de mediadores comunitarios, de sociedad y de lo social, ciencia, astronomía, matemáticas... Pero se vuelve a hablar de lo mismo que oían hablar a sus padres y abuelos. No se dan cuenta de que corre el siglo XXI y de que vamos a toda velocidad hacia otra revolución tecnológica (5G, internet de las cosas...)

 

¿Se desgasta el espíritu crítico?

Rosa Ortega Serrano

Hace 30 años llegó a Garganta un comité de japoneses a orar por la paz. Dejaron un monolito representativo de su fe y entregaron a los vecinos, a modo de souvenir, una pequeña réplica de su emblemática escultura, para que siempre recordasen que la paz es importante. Probablemente la paz que ellos anhelaban mantener evocaba contiendas con China, Rusia o Estados Unidos. Seguro que en la memoria de los lugareños estaba la guerra civil española o los atentados de ETA, frecuentes en esa época. Cada pueblo según su origen, según su pensamiento, según su guerra. 

Esta visita ocurrida hace 30 años me permite reflexionar sobre Cataluña. Dejando de lado los partidismos, el disgusto político, los diferentes nacionalismos e incluso el análisis riguroso de los hechos, esta situación produce tristeza. Familias que se pelean y ya no celebran juntos, amigos que se quedan al otro lado de la frontera, mucha gente que va y viene y a la que le gusta pensar que sigue en su tierra.

Eco comprometido de un documento de la Federación de Movimientos de Renovación Pedagógica de Madrid

Rosa Ortega Serrano

Este mes voy a ser el eco comprometido de un documento de la Federación de Movimientos de Renovación Pedagógica de Madrid. Creo que expresan con claridad la situación de deterioro que ha alcanzado la Escuela Pública y qué aspectos son mejorables de manera inmediata:

“En defensa de la Escuela Pública es necesario:

● Cubrir, desde el primer día de septiembre, tanto el personal interino como no definitivo y las sustituciones por bajas para posibilitar una adecuada organización y funcionamiento en todos los centros.

● Eliminar el actual planteamiento de las pruebas externas y del bilingüismo, que suponen para los centros una inversión de tiempo y dinero del que, frecuentemente no disponen o que se retira de asuntos muchos más relevantes, influyendo así negativamente en el desarrollo del Proyecto Educativo de los Centros. En relación con el mencionado programa bilingüe actual, necesitamos además una evaluación seria del mismo porque nos preocupa enormemente la falta de equidad que, constatamos por nuestros estudios, se está provocando en centros educativos y alumnado.

La dictadura de las palabras

Rosa Ortega Serrano

No solo algunas enfermedades son contagiosas. También las palabras vuelan y se introducen en nuestra máquina de pensar y en la del vecino, en la de los amigos, la familia y hasta en la cabeza del perro. Las palabras, como las sonrisas y los bostezos se contagian y se repiten. Van y vienen. Nos afirman, nos desdicen y nos ponen en aprietos. 

Por todo esto no podemos pasar de las palabras. Si una vez oímos a un político decir que no podría dormir si hubiera aceptado un gobierno con ministros sin experiencia, solo escuchamos la palabra ministro y la palabra experiencia y nuestra imaginación vuela: Corrupción, puertas giratorias, despilfarro del dinero de todos, señor o señora que sabe hablar a una cámara que les sonríe, estrecha manos, portador de galones, figurante, negociante, gestor de todo, especialista de nada, inteligente, soberbio... Pero experiencia, ¿en qué y para qué?

A río revuelto

Rosa Ortega Serrano

Estoy triste porque esto no sale como yo quería. Alguien me mira y sonríe, pobre boba que piensa que el pensamiento único es de otros y el único pensamiento que sirve es el que ella tiene. Todos van a pactar con todos, será el revoltijo político de las cosas comunes y tal vez ganemos algo. Puede ser un curso rápido de diálogo entre iguales, ¿imagináis que aprenden? Siempre decimos algunos que nuestra derecha no es como en países cercanos. Los nuestros son brutos, varoniles, tardo franquistas y los de allá son rubios, dialogantes, respetuosos... Pero puede ser que estemos ante una legislatura para el aprendizaje de los acuerdos y las formas. Lo que sí que se ve es mucho mercadeo, no sé si también en las redes o sobre todo en las redes. Acaso el Instagram de los cargos. Barato, barato, se vende alcaldía y se regala una subsecretaría de servicios sociales en León. Tienen que aprender, aunque a algunos no nos guste el juego. ¡No llevamos tantos años de democracia!

 

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