¡QUE ARTITO ME TIENEN! 

LuisFcoDuran250

De unos años a esta parte, lo que se conocía como campaña electoral para celebrar que podemos elegir al candidato que crees más idóneo, para que conduzca el destino de todos los que habitamos en este país, independientemente de sexo, religión, afinidad política, creencias o talla de zapato, pues cada uno gasta el número que mejor le va. Se está convirtiendo en un lodazal, plagado de insultos, muy graves en algún caso e injustificables en todos los casos y más en gente que se le supone unos estudios, una educación y una preparación, que no todos por unos motivos u otros no hemos recibido, por eso es más grave que utilicen ese lenguaje de desprecio en gente se les supone saliendo de un liceo, con una educación exquisita, que haciéndolo de homo erectus victorioso, porque acaba de cortarse las uñas de los pies con su hacha de sílex y es el más atractivo de la tribu. Todavía no tenía zapatos.  No se puede estar todos los días con mentiras o medias verdades, donde predomina la vulgaridad y bajobarrierismo, inyectando dosis de odio, para intentar descomponer una sociedad que hasta hace cuatro días creíamos que teníamos unos licenciados en política y lo que tenemos son unos personajes con licencia para insultar. A estos personajes, lo que les debería importar de verdad son los zapatos que gasta esta sociedad a la que pertenecen, aunque no lo parezca. Esta sociedad, para la que es muy importante saber que numero de zapato gasta cada uno, y sobre todo donde le aprieta y porqué, no quieren un calzador, para tragar con cualquier número, ni ponerle papel de periódico en la punta para que no se le salga, quieren el que les vale para andar por la vida y estar cómodos, no quieren rozaduras ni perderlos porque son grandes. 

Todos deberíamos, alguna vez, probar los zapatos de otro, para saber que siente cuando se los calza, amargura, alegría, conformismo, miedo, pena, exaltación, confianza o hartazgo, como ocurre ahora mismo. 

Hay demasiada gente que llevan con los mismos zapatos demasiado tiempo y con un exceso de remiendos, medias suelas y cordones deshilachados. 

Estos personajes que se permiten cambiar de zapatos todos los días porque se los paga la sociedad a la que deberían defender y respetar,  dejando la demagogia, en la que son verdaderos expertos y profesionales, para concretar soluciones que devuelvan a la sociedad un estatus confortable, donde lo que prime sea la educación pública, el trabajo estable y bien remunerado, una sanidad pública eficaz, un transporte público eficiente, unas carreteras sin yincanas, construcción de vivienda pública y abaratamiento de alquileres, bajada de los tipos de interés. Ayudas al sector primario, que están hartos de ser olvidados y humillados por el abandono estatal y por la introducción de productos procedentes de MERCOSUR y del sur del Peñón. Que para hacer la compra una ama de casa no tenga que firmar una hipoteca. Todo esto es lo que le aprieta el zapato a la ciudadanía. Y como si esto fuera poco castigo, tenemos algunos políticos lenguaraces, mal educados, prepotentes y cínicos, que son la verdadera china en el zapato. Demasiados egos, demasiado paseo por el cielo del partido, donde su doctrina es la que manda, pero poco barro en los zapatos.    

A ver en cuantos programas electorales aparece alguna solución a estos problemas reales. En ninguno, pero si vendrán a contarnos lo que no han hecho los unos y los otros. Qué nos importa lo que no han hecho. Lo que queremos saber es lo van a hacer los unos y los otros y, no nos interesan para nada las descalificaciones, ni los insultos, queremos soluciones. No queremos machos alfa, que enseñen sus atributos como mandriles en celo, para ser los elegidos del reino. Queremos educación, concordia, respeto y unos zapatos nuevos. Unos zapatos que no tienen por qué resplandecer ni estar encerados, con que sean seguros, calentitos y aguanten bien los charcos que amenazan con crear algunos nubarrones, nos apañamos. 

¡Salud! 

                                                                               Luis Fco. Durán Carretero  

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