Comunidad energética versus Polígono fotovoltaico
Llevamos años viendo como los polígonos fotovoltaicos se extienden por los campos de nuestros pueblos destruyendo el paisaje, erosionando el suelo, y comprometiendo la biodiversidad y la salud pública.
Los mal llamados “Huertos solares” representan en la mayor parte de los casos un movimiento especulativo de capital. Su práctica habitual consiste en trocear los megaproyectos en varias partes de 49,9 MW para saltarse la ley estatal de control medioambiental. Así mismo, muchos de estos polígonos solicitan ser de utilidad pública para quedar exentos de trabas, agilizar permisos y licencias, obtener acceso a subvenciones y ayudas, posibles bonificaciones en el ICIO (impuesto sobre construcciones, instalaciones y obras) y poder realizar expropiaciones forzosas.
Así pues, es importante analizar la frase “Renovables SI pero NO así” puesto que, aunque estemos de acuerdo en que la energía del presente y futuro ha de ser renovable, el modelo que proponen los megaproyectos no supone ningún bien común ni para los pueblos donde quieren implantarse, ni para sus ciudadanos. Más bien supone ahondar mucho más en el agotamiento de los recursos de un planeta finito y en el incremento de los residuos, una vez que acabe la vida útil de sus paneles fotovoltaicos.
La energía eléctrica se pierde en el transporte y estos polígonos la van a exportar a Europa, sin que quede ni un megavatio en nuestros municipios. Por ello la energía, para ser más eficiente y realmente renovable debe ponerse allí donde se consume, es decir, en los tejados de nuestras casas, de nuestras fábricas y de todos los edificios municipales. El modelo no puede ser consumir más energía, ni seguir engordando el negocio de unos pocos. La energía es un bien común de primera necesidad.
Estos polígonos fotovoltaicos tienen además un gran impacto medioambiental desde la fabricación de sus paneles hasta el final de su vida útil: gran gasto de agua y energía para cimentación de paneles y líneas de evacuación, modificación del paisaje, fragmentación de ecosistemas, pérdida de hábitat de distintas especies esteparias, aceites y gases tóxicos,…
Son proyectos a gran escala, que en nuestra zona ya están afectando a municipios como Cabanillas de la Sierra y a numerosos pueblos de Guadalajara y del sureste de la Comunidad de Madrid. Por todo ello y desde distintas plataformas, en nuestro caso STOP BISBITA Y COLIMBO, llevamos unos años en lucha para conservar nuestro patrimonio rural. Hemos presentado diversas alegaciones y ahora un contencioso-administrativo para parar el proyecto Bisbita y Colimbo. Este proyecto de Grenergy prevé la implantación de 120.000 paneles fotovoltaicos en terrenos No urbanizables especialmente protegidos de Torremocha y Torrelaguna, en donde se prohíbe el aprovechamiento industrial, por eso solicitan ser de utilidad pública. Estos paneles estarían junto a la laguna baja de Torrelaguna y la línea de evacuación de la energía se situaría en las inmediaciones de la ermita de Santa María de la Cabeza, de gran valor patrimonial.
Únete y defiende lo tuyo, que es lo de todos.
Stop Bisbita y Colimbo-Torremocha de Jarama


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