EL ECLIPSE

—“Guardare, guardare” —le decía la pequeña niña italiana con un entusiasmo inenarrable a su madre cuando la luz comenzó a hacerse más tenue.

Y mi mirada se detuvo, no en el sol escondiéndose tras el eclipse parcial que estábamos viendo desde el estanque del High Park de Londres, sino en la emoción reflejada en las caras de los que estaban a nuestro alrededor queriendo sacar una buena foto del eclipse,  en sus sensaciones, emociones y reacciones.

—“Guardare, guardare” — ¡mira, mira!, repetía la pequeña.

Pero lo más impactante fue el silencio. El silencio de los animales del estanque. Un silencio que detuvo el tiempo. Un instante sobrecogedor de respeto que nos paralizó a todos, que nos indicó que algo mágico estaba ocurriendo en ese preciso instante. 

Y después el júbilo, las exclamaciones y aplausos, principalmente de la niñita que quería que su madre viera y sintiera lo mismo que ella.

—Hermano, ¿te has enterado que el 12 de agosto va a haber un eclipse? Te paso un enlace para que veas si desde tu pueblo se podrá ver.

—Pero Yolanda, ¡y yo qué sé lo que voy a hacer el 12 de agosto! Jejeje.

—Ver el eclipse, ¿quizás? Jejeje —le respondí

Así que, heme aquí, preparándome para el eclipse. 

Buscando en Internet las mejores ubicaciones desde donde observar el sol y su ocultación, sin que las montañas nos hagan sombra; haciendo planes con unos amigos para acceder, sin que nos corten las carreteras, por la avalancha de gente que se espera se acerquen a los pueblos de la Sierra; haciendo un cursillo que ofrecieron en el Ayuntamiento, para tener más conocimientos sobre eclipses, enfocado a que los hosteleros y comerciantes de la zona puedan aprovechar el nicho de negocio para ese día. Pero fundamentalmente, buscando un sitio donde vaya a haber mucha gente, para poder compartir ese asombroso momento. 

Ese día espero volver a sentir la misma emoción que viví aquel agosto de 1999, las mismas sensaciones, la misma admiración. Y ese día, seré yo la que, con los vellos de punta y el nudo en la garganta, diga:

—“Guardare, guardare” —sin que las lágrimas me impidan ver el Sol. 

  12 de mayo de 2026 Yolanda Barbazán

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