Con motivo de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer 2026, los ayuntamientos de Redueña y Gascones organizaron una excursión cultural a la ciudad de Guadalajara bajo el lema “Guadalajara en femenino”, con el objetivo de visibilizar el papel de la mujer en la historia y el patrimonio de la ciudad.
Durante la jornada, las personas participantes visitaron algunos de los monumentos más representativos de Guadalajara, entre ellos el Panteón de la Duquesa de Sevillano, el Palacio del Infantado, el Palacio de la Cotilla y su Salón Chino, la Concatedral de Santa María, así como el Palacio de Antonio de Mendoza y el Convento de la Piedad.
Dado el carácter conmemorativo de la actividad, toda la visita se desarrolló desde una perspectiva de género, poniendo en valor la contribución de distintas mujeres que, a lo largo de la historia, han dejado una huella significativa en la ciudad.
A lo largo del recorrido se reflexionó sobre el papel fundamental que han desempeñado las mujeres en el desarrollo de las sociedades, muchas veces desde la invisibilidad y sin el reconocimiento merecido. Su contribución ha sido clave en ámbitos como la economía, la política, la cultura o la acción social, pese a las numerosas dificultades históricas a las que se han enfrentado, como la exclusión del ámbito público, la limitación en el acceso a la educación, la dependencia económica o la violencia y discriminación.

En este contexto, una de las figuras destacadas fue María Diega Desmaisières, duquesa de Sevillano, impulsora de la Fundación San Diego de Alcalá. Heredera de una gran fortuna, promovió en Guadalajara la construcción de un ambicioso complejo arquitectónico que incluía colegio, asilo y panteón familiar. Este conjunto, de gran singularidad, se convirtió en uno de los proyectos más emblemáticos de la ciudad, reflejo de su compromiso social y filantrópico.
También se puso en valor la figura de Micaela Desmaisières, fundadora de la Congregación de Adoratrices Esclavas del Santísimo Sacramento, quien dedicó su vida a la atención de mujeres en situación de vulnerabilidad, especialmente aquellas en contextos de prostitución, desarrollando una importante labor social reconocida internacionalmente.
La visita al Palacio del Infantado permitió profundizar en la figura de Aldonza de Mendoza, noble castellana del siglo XV que destacó por su carácter independiente. Su historia personal, marcada por un matrimonio conflictivo, constituye uno de los primeros casos documentados de denuncia por violencia de género, logrando finalmente recuperar el control de su patrimonio, algo excepcional para su época.
En el Palacio de la Cotilla, y en particular en el Salón Chino, se abordó la representación de la mujer en el arte a lo largo de la historia. Desde las visiones idealizadas de la Antigüedad hasta las corrientes contemporáneas, se analizó cómo la figura femenina ha evolucionado en su papel de musa a sujeto activo, reflejando los cambios sociales y las reivindicaciones por la igualdad.
Por su parte, la Concatedral de Santa María, uno de los templos más antiguos de la ciudad, permitió contextualizar la presencia de la mujer en el ámbito religioso y su influencia en la vida espiritual y comunitaria.
Finalmente, en el Palacio de Antonio de Mendoza y el Convento de la Piedad, se destacó la figura de Brianda de Mendoza, quien decidió no contraer matrimonio y dedicar su vida a la espiritualidad. Transformó el palacio familiar en un espacio religioso femenino, promoviendo la creación de una comunidad y contribuyendo activamente a la vida social y religiosa de Guadalajara.
Esta iniciativa ha permitido no solo conocer el rico patrimonio histórico-artístico de Guadalajara, sino también recuperar y poner en valor el legado de mujeres que, con su acción y determinación, contribuyeron a construir la historia desde distintos ámbitos.

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