“NADA SOBRE NOSOTROS, SIN NOSOTROS”

(Grito de autodeterminación)

Groenlandia es la isla más grande del mundo y además de encontrarse entre América del norte, Europa y el Ártico posee una extraordinaria riqueza natural: tiene petróleo y probablemente los “mayores depósitos de tierras raras fuera de China”, que como todos sabemos son imprescindibles para “el equipamiento militar y la transición energética”. Los señores que hacen la guerra y decretan la paz quieren comprar este territorio a sus habitantes, supongo que a través de una conocida plataforma comercial, para “no mancharse las manos”.

Kalaallit Nunat es como el pueblo inuit llama a su tierra. De sus 56.000 habitantes (aproximadamente), el 90% son Inuit groenlandeses y llevan 4000 años viviendo allí. A diferencia de los Incas, Mayas, Aztecas, Mapuches, Sioux y demás pueblos colonizados, sometidos y muchas veces exterminados; los pueblos inuit fueron conquistados no militarmente, sino a través de la imposición de la lengua, la religión y sobre todo el control de la economía. Una mayoría de la población apoya su independencia de Dinamarca, pero según parece en estos momentos prefieren la protección danesa frente a la conquista-compra de EEUU. Son pocos habitantes para tanta riqueza, el mundo entero mira con codicia la merienda intacta que los inuit han sabido conservar y que ahora les tocará compartir por la fuerza.  

Cuando era pequeña me fascinaban las historias de los esquimales que se besaban juntando sus naricillas. Su delicadeza era su silencio y aquel deslizarse por el hielo sin dejar huella. Llevaban abrigos de pieles y cazaban osos, pero el frío y la nieve borraban la sangre y conservaban la comida de toda la familia. Aparecían en los cuentos, en la tele, eran bajitos y siempre sonreían. En la cultura tradicional inuit se dice que los bebés eligen a sus padres, (por supuesto en un sentido simbólico y espiritual), en este momento me imagino a ese pueblo y sus distintas organizaciones sociales luchando por mantener su identidad frente a los depredadores del territorio. Acaso no sea más que “un trozo de hielo” como lo han llamado sus compradores. Imagino un gran iceberg pilotado por 56.000 inuit conquistando la ciudad de Nueva York. Dado que el pueblo inuit es muy espiritual seguro que visitarían la catedral de San Francisco y la biblioteca nacional. Montarían sus casas en central Park y harían circular sus trineos por la quinta avenida. Después de todo Nueva York no es más que “un trozo de tierra”. 

Nunca he estado en Groenlandia. El reparto de tierras y bienes que los lideres mundiales están haciendo de este mundo  me ha llevado a buscar explicaciones y fruto de esta búsqueda es este artículo, inspirado en cuántos materiales estaban a mi alcance. No confíen demasiado de las cifras recogidas y por favor cuestionen mi manera de interpretar datos y hechos. Es posible que la OTAN y EEUU (con o sin Dinamarca) lleguen a un acuerdo en los próximos días, será en Davos o en Bruselas, pero sin referéndum el pueblo inuit no podrá decidir sobre el futuro de su tierra madre. 

Un saludo y un poema de resistencia para el pueblo inuit. RITA MESTOKOSHO (Canadá, Nación Innu), desde el Festival Internacional de Poesía de Medellin

TIERRA-MADRE

La tierra no es solamente un planeta

Que da vueltas sobre él mismo.

La tierra no es solamente un bajel

Que navega en el universo.

Es una madre maravillosa

Que nos hace viajar sobre su espalda.

Y un día ella nos enseña a caminar

Para amansarla mejor.

La tierra no es solamente una estrella

Que brilla en el cielo.

La tierra no es solamente un barco

Que viaja sobre mares desconocidos.

Es una madre luminosa

Que ilumina el espíritu del hijo.

Y un día nos deja partir

Para amarla mejor.

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