Primer concejal inmigrante de la Sierra
Cara a cara con Jamie László Benyei, concejal de IU en Guadalix
Senda Norte
Lunes 2 de junio de 2008, por Senda Norte
Senda Norte.- ¿Lo personal es político?
Jamie László Benyei .- Todo es político, todo lo que hacemos tiene repercusiones políticas. Desde que te despiertas. Todos, lo reconozcamos o no. Coger el coche para bajar a comprar el pan es un acto político. Y llevar a tus hijos a una escuela privada o pública es un acto político.
Hemos vuelto a una situación de semi-esclavitud, parecida al siglo 19. Conozco inmigrantes en Guadalix que cobran 3 euros la hora, trabajando unos 48 h la semana por menos de 600 euros al mes y a veces sin contrato. La gente tiene que pensar cómo es posible que una caja de fresas cueste sólo 2 euros, con transporte desde Huelva incluido, y cuánto habrá cobrado el recolector inmigrante.
Nuestros ’semi esclavos’ al nivel global nos visten, nos alimentan y nos proveen con electrodomésticos a bajo precio, fomentando un vorágine de consumo que está acabando con los recursos del mundo. Y desde esa perspectiva quiero trabajar en la política municipal, o sea, pensando en lo global y actuando en el local.
La política incluye actuar y denunciar esto, pero la política también es no actuar y no hacer nada.
S.N.- Tu discurso de entrada en el Ayuntamiento fue en árabe…
J.L.B.- La mayoría de nuestros inmigrantes son norteafricanos, magrebíes. Y los inmigrantes han sido los grandes ausentes de la política municipal a pesar de que forman el 20% de nuestra población. Son un componente imprescindible para entender la composición de este municipio. El discurso ha sido un intento de presentar la realidad de los inmigrantes ante los concejales. Me pareció también bonito, dada la etimología de este pueblo. Guada significa río, y aquí hubo asentamiento y raíces árabes. También sé que ninguno de los concejales tiene la más mínima noción de árabe. Y esa es la sensación que tiene una persona de otro país que no entiende el castellano cuando se enfrenta con cualquier trámite burocrático, médico o educativo. Ese muro es el que intentaba transmitir a los concejales.
S.N.- ¿Por qué entraste en la política municipal?
J.L.B.- Hace cinco o seis años me encontré con las personas que formaban IU en el pueblo y hubo afinidad de ideas. Siempre he preferido trabajar en apoyo, pero las circunstancias han hecho que, al ir segundo en la lista, esté ahora ahí . Pero formo parte de un grupo que cree en la rotación de los cargos, donde las decisiones se toman por consenso. El concejal es el representante en el ayuntamiento, el que se preocupa de dar transparencia a las cosas que pasan. No tenemos crisis de protagonismos ni de suplencias. Siempre hay grupo detrás y eso se agradece en los plenos, sentir el apoyo y el calor.
S.N.- ¿Cómo fue el primer encuentro con el Ayuntamiento?
J.L.B.- En este primer mes lo que más me ha chocado es la reticencia y el retraso en gestionar cualquier cosa que presento. Mi predecesor tuvo que irse por asuntos laborales y dimitió en enero. Hasta mediados de abril no hubo forma de que tramitaran el cambio y pudiera tomar posesión. Con voluntad democrática se hubiera solucionado antes.
S.N.- Cuéntame tres problemas graves de Guadalix
J.L.B.- Todo se vuelve al problema del urbanismo. El pueblo ha crecido exponencialmente en los últimos años sin tener ningún tipo de previsión en las infraestructuras y todo deriva en problemas de recursos en el día a día: problemas en la educación, salud e incluso el problema del agua, con la depuradora saturada. Tampoco hay lugares para reunirse, para favorecer la creación de asociaciones.
Y hay un déficit presupuestario no declarado muy grave.
Pero todos los problemas nos reconducen a la forma de gestionar el crecimiento del pueblo.
S.N.- ¿Es un problema de toda la Sierra?
J.L.B.- Yo creo que sí. El otro día participé en Torremocha en una marcha contra la especulación urbanística y fuimos gente de diferentes pueblos de la Sierra. Todos contábamos lo mismo, los mismos componentes: alcaldes, arquitectos, constructores y empresas que actúan de forma ilegal y trabas a la oposición para conseguir documentación.
S.N.- El parón del cemento afectará a las arcas municipales
J.L.B.- Va a ser un problema terrible. En los últimos cinco años la economía del pueblo se ha basado en el crecimiento urbanístico. Ha llegado el momento en que nadie quiere comprar más casas. Se ha pasado de 90 licencias a 7. Y esa era la forma de financiar el presupuesto corriente del Ayuntamiento. No se puede depender de un solo sector. Desde IU hemos tenido que denunciar barbaridades constantemente. Hemos denunciado 9 urbanizaciones y las autoridades nos han respaldado, paralizando grandes crecimientos porque no se cumplía con la ley.
S.N.- ¿Qué otros recursos hay en Guadalix?
J.L.B.- Estamos al lado de la N_I. Habría que hacer un polígono industrial. El polígono ganadero es ejemplar, pero hay que invertir también en el proceso de elaboración de productos. Este es un pueblo tradicionalmente ganadero y eso es un yacimiento de riqueza extraordinario que no se aprovecha.
S.N.- ¿Qué pasa en el municipio con le educación?
J.L.B.- Hay tres frentes abiertos. La escuela infantil es otra víctima de la le caída urbanística. Como no hay ingresos el Ayuntamiento dice que no puede pagar el sueldo de los 13 educadores. Dicen que habría que convertirles en personal fijo, pero ese es un argumento falso porque hay bastantes personas en el ayuntamiento que no son fijos y llevan muchísimos años trabajando. Además se podría crear una empresa municipal que gestione el tema mucho mejor que una privada.
Están siguiendo las directrices del PP extremista de Madrid, cuya pauta es privatizar el sistema de educación, salud y el resto de servicios públicos. Espero que las protestas, de los padres y las madres que han decidido manifestarse todos los viernes por la tarde hagan que al final rectifiquen.
Por otra parte la escuela primaria está saturada. Van a entrar en el próximo curso 80 niños más y hay sitio para 50 como mucho. El subinstituto se está comiendo los patios, no hay aulas, ni biblioteca, ni gimnasio, ni recursos tecnológicos… Se necesitan urgentemente un nuevo instituto y un nuevo colegio público.
SN.- ¿Cómo se imagina el futuro en Guadalix?
J.L.B.- El petróleo tiende a acabarse y hay una gran subida de precios. El concepto de Guadalix como ciudad dormitorio, en la que cada uno baja a Madrid con su coche, no va a ser soportable con los precios que va a tener en unos años los combustibles.. Creceremos, pero hay que rellenar huecos dentro del casco urbano. Tenemos que hacer un plan de urbanismo que organice y que supere las normas del año 76, que todavía nos rige. Tendremos que caminar hacia una dinámica más sostenible. La época del ladrillo ha terminado. No podemos hormigonar más.
Comentar este artículo
Versión imprimir //
Enviar por email

secciones
